Cuando los animales se hicieron oír


Tarde, pero inseguro, llega nuestro homenaje a los bichos con motivo del Día del Animal: la evocación de dos canciones de principios de los ’70 que tuvieron la particularidad de asumir la voz de nuestros compañeros de planeta. Veamos qué dicen las hermosas letras de El Oso, de Moris y Carta de un león a otro, de Chico Novarro.

      Son muchas las canciones de diferentes géneros que tienen títulos alusivos a animales o que se refieren a ellos en las letras, pero pocas las que hablan desde una naturaleza animal en primera persona. En la discografía nacional, hay al menos dos que lo hacen con temáticas e ideologías llamativamente similares: El Oso y Carta de un león a otro.       
      En la primera, escrita por Moris en 1970, un oso lamenta la pérdida de su libertad para después alegrarnos con la noticia de que logró recuperarla. Dice la letra en el comienzo: “Yo vivía en el bosque muy contento / caminaba, caminaba sin cesar / las mañanas y las tardes eran mías / por la noche me tiraba a descansar / Pero un día vino el hombre con sus jaulas / me encerró y me llevó a la ciudad”. Cuando todo parece indicar que el cautiverio en el zoológico se prolongará hasta su muerte, el oso tantas veces mentado en fogones nocturnos, nos informa: “Ahora piso yo el suelo de mi bosque / otra vez el verde de la libertad / estoy viejo, pero las tardes son mías / vuelvo al bosque / estoy contento de verdad”, en ese final en que todos desafinamos con ganas, entonando una repetida “a”. Y cierra con una explicación de su fuga: “En un pueblito alejado / alguien no cerró el candado / era una noche sin luna / y yo dejé la ciudad”. ¡Bravo por el oso! Todos simpatizamos con ese mamífero que logró zafar de la crueldad humana.
      Así como simpatizamos con el león que, encerrado en un zoológico le envía una carta a otro que está también prisionero, pero de un circo en gira. Los versos de Chico Novarro, grabados por primera vez en 1972, dicen al promediar la canción: “Tú tienes que entender, hermano / que el alma tienen de villano / al no poder mandar a quien quisieran / descargan su poder sobre las fieras / Muchos humanos son importantes / silla mediante, látigo en mano”. Siguiendo con su crítica a nuestra conducta, advierte luego este león intelectual: “Sus ojos han perdido algún destello / como si fueran ellos los cautivos / yo sé lo que te digo / apuesta lo que quieras / que afuera tienen miles de problemas”.
      En ambos casos se puede leer una clara crítica a la explotación de los animales, un cuestionamiento del estilo de vida urbano y una reivindicación de la naturaleza como hábitat ideal para cualquier forma de vida, a tono con los postulados hippies en boga por aquellos años. Otros niveles de análisis podrían encontrar metáforas sobre el hombre como lobo del hombre (valga la analogía animal) o una apología de la libertad en general, entre otros metamensajes. Pero como la semiología no es lo nuestro, preferimos quedarnos con el sentido explícito de frases como las del vaticinio con que se despide la filosa pluma del león: “Volver a la naturaleza / sería su mayor riqueza / allí podrán amarse libremente / y no hay ningún zoológico de gente / Cuídate, hermano / yo no sé cuándo / pero ese día ¡viene llegando!”.


Carlos Bevilacqua 

En la foto: la plana mayor del Sindicato Argentino de Peluches.

Publicado el 30-4-2010.

Noticias (abril 2010)


Danza-teatro x 3 en el Abasto
El próximo domingo se estrenará Surmenage a trois, una atractiva idea del coreógrafo Alejandro Ibarra: invitar a otros dos jóvenes y prestigiosos colegas para que vuelquen su creatividad con un mismo grupo de bailarines (sus discípulos del grupo Proyecto 2). En esta primera edición, se podrán ver Vinilo de Gustavo Wons, 3 Episodios existenciales 3, de Karina K y Urbanópolis, del propio Ibarra. Las funciones se repetirán los demás domingos de abril a las 17 en El Cubo, Zelaya 3053. Las entradas cuestan entre $30 y $40. Para más datos, se puede llamar al 4963-2568.

Tres días a todo folclore en La Plata
El Festival Internacional de Folclore Buenos Aires (FIFBA) ofrecerá entre el 9 y el 11 de abril casi 40 shows de música en vivo, un fogón, una peña y un "zambódromo" (espacio para practicar danzas nativas). Todo al aire libre y gratuito, desde las 17, en diferentes escenarios del bosque platense. Entre los artistas convocados figuran Los Manseros Santiagueños, el Chango Spasiuk, Jaime Torres, los hermanos Carabajal, Koki y Pajarín Saavedra, Tomás Lipán, Bruno Arias, y la murga uruguaya Falta y Resto. Habrá además un gran homenaje a Mercedes Sosa. Más info en http://www.fifba2010.com/.

Campeonato de rock and roll en La Viruta
Ya está abierta la inscripción para el 2° Campeonato de Baile de Rock and Roll de La Viruta, a desarrollarse a partir del 16 de mayo próximo en la milonga palermitana. El certamen repartirá un total de $12.000 entre las parejas que logren los cuatro primeros puestos. Los movimientos de los bailarines deberán ceñirse a los límites del rock and roll de salón no acrobático, según establece la convocatoria. El jurado estará compuesto por Elvis Villapol, Sebastián Ramírez, Daniel Francica, Laura Roatta y el público. Para informes, escribir a rafaelmendaro@arnet.com.ar y para inscribirse, llamar al 4774-6357 o al 4779-0030, de martes a domingo, a partir de las 14, o hacerlo personalmente en La Viruta (Armenia 1366, subsuelo) las noches de baile.


En la imagen: Rafael Mendaro,bailarín y docente organizador del campeonato. Foto cedida por él.

Agenda de recomendaciones (abril 2010)


Vie. 2-4, medianoche
Sebastián Monk
El humor y los más diversos géneros musicales van de la mano en los conciertos de este ocurrente pianista que gusta contar historias a través de las letras que él mismo escribe (y canta). En este nuevo ciclo tendrá un invitado diferente en cada fecha, más allá de los saxos, el contrabajo, la batería y la percusión que siempre lo acompañan.
en Café Vinilo
Gorriti 3780
Entrada: $25

Sáb. 3-4, 20 hs.
Trío Manuel Fraga
Integrado por Jorge López Ruiz en contrabajo, Germán Boco en batería y el propio Fraga en piano, esta agrupación imprime su propio sello a standards de diferentes estilos del jazz: blues, swing, bebop y hasta jazz latino. El auditorio donde tocarán, recientemente refaccionado, es uno de los más agradables que tiene la ciudad para escuchar música al aire libre.
en el Anfiteatro de Parque Centenario
Av. Lilio y Leopoldo Marechal
Gratis

Sáb. 3-4, 22 hs.
Sebastián Achával y Roxana Suárez
+ Sexteto Milonguero
A poco de emprender una gira europea de tres meses, los notables bailarines (él además fue campeón mundial de tango salón en 2005) darán una exhibición en la milonga de Hugo Pendziuch, creador de la Práktika 8. Un rato antes tocará el grupo que, tal como su nombre lo sugiere, sabe satisfacer las necesidades de los bailarines. El costo de la entrada incluye derecho a los espectáculos.
en Milonga 10
Loyola 828
Entrada: $20

Sáb. 3-4, 23 hs.
Fado Tango Club
El ciclo que vincula las músicas típicas de Argentina y Portugal arranca su segundo año consecutivo con las actuaciones de la ideóloga del asunto, la cantante Karina Beorlegui al frente de un fabuloso trío de guitarras llamado Los Primos Gabino y de Demoliendo Tangos, el show de música y humor que lideran Federico Mizrahi (piano) y Luis Longhi (bandoneón).
en el CAFF
Sánchez de Bustamante 764
Entrada: $40

Martes de abril, 21:30 hs.
Modern Jazz Band
En una cronología invertida, la agrupación del pianista Manuel Fraga va del hard bop al jazz clásico de Duke Ellington, George Gershiwn y Louis Armstrong. Como compañeros de ruta, eligió a Sergio Wagner en trompeta, Joaquín de Francisco en trombón, Juani Méndez en saxo tenor, Pablo Motta en contrabajo, Alejandro Bellman en batería y Tomás Fraga en guitarra.
en Notorious
Callao 966
Entrada: $50

Mar. 6-4, 20:30 hs.
Guitarra Negra
El nombre del LP de Alfredo Zitarrosa es también el de un excelente trabajo discográfico que el joven cantor Alfredo Piro grabó en homenaje al legendario cantautor uruguayo con algunas de sus más célebres creaciones. Lo presentará junto a las guitarras que suenan en el CD (Maximiliano "Moscato" Luna, Aníbal Corniglio, Carlos Filipo, Juan Ignacio Iruzubieta) más la percusión de Jerónimo Peña Aceituno.
en el Teatro Alvear
Corrientes 1659
Entrada: $10

Mié. 7-4, 19 hs.
Escritos sobre tango
Así se llama el libro que compila las ponencias del primer Congreso Internacional de Tango, organizado por el Centro FECA a fines de 2008 en Buenos Aires. Durante su presentación hablarán Sergio Pujol, Ema Cibotti, Ramón Pelinksy, Eduardo Romano y Enrique Cámara de Landa, autores de algunos de los trabajos publicados. Los textos abordan diversas temáticas históricas, sociológicas y musicológicas relacionadas con la música típica porteña.
en Centro Cultural Borges
Viamonte y San Martín
Gratis

Abril-Julio
La música folclórica argentina como fenómeno popular masivo
Del "boom" de los '60 al folclore actual, el curso de Santiago Giordano se propone trazar un panorama de las distintas épocas, establecer contextos, explicar las causas y destacar los antecedentes con abundantes ejemplos y audiciones. Giordano es periodista especializado en música con un vasto conocimiento del género. Actualmente trabaja en los diarios Página 12 y La Voz del Interior (Córdoba) y es autor del libro Había que cantar, una historia del Festival Nacional de Folclore de Cosquín.
Informes e Inscripción en el lugar de dictado del curso: Facultad de Filosofía y Letras de la UBA, Puan 480.
TE: 4432-0606, int. 101 o seube@filo.uba.ar
$80 por mes.

Jue. 8-4, 21:30 hs.
Nicolás Guerschberg Sexteto
+ D'Coté
Ambas agrupaciones se presentarán como parte de la programación del ciclo Tango Contempo, aglutinante de las exploraciones más audaces de estos tiempos. La primera, liderada por el pianista del Quinteto de la Fundación Ástor Piazzolla, ofrece composiciones propias con elementos que huelen a jazz y a música contemporánea, entre otras influencias. La segunda, tiene la particularidad de estar compuesta por los cuatro saxos: barítono, tenor, alto y soprano. Sin más herramientas que esos heterodoxos timbres, arman hermosas versiones orquestales de tangos clásicos.
en Café Vinilo
Gorriti 3780
Entrada: $25

Abril y mayo
La historia del jazz
Un curso de 8 clases para recorrer con criterio la historia de una música popular apasionante, del estilo Nueva Orleans a las expresiones más contemporáneas, siempre en diálogo con las realidades sociales de cada período. Ilustración con numerosos ejemplos en audio y video. El docente a cargo, Willie Campins, es un músico y periodista erudito en la materia que se explaya generoso de forma clara y amena. Los viernes de 19 a 21 desde el 9-4. Para más datos, escribir a cursosrojas@rec.uba.ar
en Centro Cultural Ricardo Rojas
Corrientes 2038

Vie. 9-4, 20 hs.
CIMAP
Tal como su nombre lo sugiere, el grupo Creadores e Intérpretes de Música Argentina en Piano se dedica al desarrollo del repertorio nacional en el voluminoso pero seductor instrumento, ya sea a través de la interpretación de piezas y arreglos ajenos como a través de nuevas creaciones. Lo hace desde el año 2002 bajo el auspicio de la Secretaría de Cultura de la Nación y con la dirección de su creadora, la concertista Hilda Herrera. En esta oportunidad, los 10 pianistas del CIMAP realizarán un homenaje a Ariel Ramírez.
en el Centro Nacional de la Música
México 564
Gratis

Vie. 9-4, 21 hs.
La Chicana + Acho Estol
El campo de acción del grupo liderado por la cantante Dolores Solá y el guitarrista Acho Estol es bien amplio. Si bien hace base en el tango (con particular énfasis en su repertorio más reo), está abierto a múltiples influencias de géneros afines. El hoy sexteto (bandoneón, violín, guitarra, bajo, percusión y voz) hará primero lo suyo para luego acompañar a Estol en la presentación en vivo de su primer CD solista, titulado Buenosauirios. Será entonces cuando –como en el disco– trece notables cantantes invitados les darán vida a las surrealistas letras de Acho, a su vez compositor de las músicas de cada pieza.
en Teatro IFT
Boulogne Sur Mer 549
Entrada: desde $50

Sáb. 10-4, 21 hs.
La noche del gipsy swing
El guitarrista Ricardo Pellican, al frente de un trío que completan Pablo Farsa en guitarra y Osvaldo Gallo en bajo, es el factótum de una juntada que incluye a diferentes músicos invitados cada vez. ¿El objetivo? Cultivar el llamado jazz gitano, estilo caracterizado por un particular uso de los instrumentos de cuerda: las guitarras generando un vigoroso ritmo y los violines en delicioso vuelo melódico.
en Jazz & Pop
Paraná 340
Entradas: $25

Sáb. 10-4, 21 hs.
La Biyuya + Diablo Santo
+ Sabino Figueroa
La Biyuya es uno de los grupos de tango más interesantes de la actualidad a pesar de no tener bandoneón, o tal vez por eso. En el club de barrio que sus integrantes recuperaron para actividades artísticas, inician un ciclo anual de conciertos en los que compartirán escenario con diferentes propuestas musicales. En esta primera edición, se presentarán Diablo Santo y Sabino Figueroa, anunciados ambos con el atractivo rótulo de "musica latinoamericana".
en Sociedad de Fomento Crucecita Oeste
San Martín 1712 (Avellaneda)
Entrada: $15

Dom. 11-4, 19hs.
Quebradeños en el bicentenario
Canto, música y danzas típicas del noroeste se conjugan en un espectáculo especialmente creado para evocar el bicentenario argentino. Participarán Tomás Lipán, las Hermanas Cari y el Ballet Juventud Prolongada. Además, Fortunato Ramos disertará sobre los humahuaqueños anónimos que defendieron nuestra frontera norte.
en Teatro Empire
Hipólito Yrigoyen 1934
Entradas: $45

Jue. 15, 22 y 29-4, 22 hs.
Tomás Lipán
La esencia del folclore humahuaqueño será el corazón de los shows que el músico jujeño dará como parte de un ciclo en honor al bicentenario argentino. Sus puestas suelen incluir números de baile, pero como en el local de San Telmo el espacio no abunda entre las mesas, es probable que reemplace la danza por versiones de clásicos folclóricos de otras regiones.
en El Tasso
Defensa 1575
Entrada: $50

Jue. 15-4, 23:30 hs.
Carabajales
La familia más musical de la Argentina vuelve a hacer de las suyas, esta vez con Cuti, Roberto, Peteco, Musha y Kali presentando un nuevo disco que registra lo que tantas veces se repitió en patios santiagueños: nada más y nada menos que guitarra, bombo y violín para lo mejor del folclore tradicional.
en La Trastienda
Balcarce 460
Entradas desde $45

Vie. 16-4, 21:30 hs.
Aymama
Las voces de Paula Suárez, Florencia Giammarque y Mora Martínez seducen no sólo por el inusual formato de trío femenino sino –sobre todo– por el delicado tratamiento que dedican ciertos clásicos del cancionero folclórico argentino y a algunas piezas compuestas por Suárez. Además de cantar, estas chicas audaces tocan el piano, el bombo y la guitarra.
en Centro Cultural Caras y Caretas
Venezuela 370
Entrada: $30

Sáb. 17-4, 20:30
Sergio Poli Cuarteto
Con el violín como estandarte, el platense Sergio Poli logró desarrollar un sonido propio en las formaciones jazzeras que creó a lo largo de su carrera. En esta función lo acompañarán "Pepe" Angelillo al piano, Daniel Viera en batería y Nicolás Pasetti en contrabajo. El lugar del concierto, insospechado centro cultural en pleno Palermo Chico, bien vale una visita por si mismo.
en la Casa de la Cultura
del Fondo Nacional de las Artes
Rufino de Elizalde 2831
Gratis

Sáb. 17-4, 21:30
Swing Timers
El legendario grupo mantiene viva la llama del ritmo que caracterizó a la época dorada del jazz, como siempre con algunos de los mejores instrumentistas de la época. Hoy el seleccionado de la síncopa está integrado por Mauricio Percan (clarinete), Manuel Fraga (piano), Jorge González (contrabajo) y "Quique" Calabrese" (batería) más la voz de Barbie Martínez.
en Jazz & Pop
Paraná 340
Entrada: $25

Lun. 26-4, 21:30 hs.
Valentino Jazz Bazar
El guitarrista se caracteriza por una técnica de digitación con el pulgar creada por Wes Montgomery y acredita una vasta trayectoria como acompañante de grandes artistas como James Brown, Charly García y Andrés Calamaro. Además es un personaje de lo más carismático y gracioso. Tocará con un cuarteto que incluye bajo, batería y piano, más "músicos invitados", según promete.
en Thelonious
Salguero 1884
Entrada: $15 (+ consumición mínima de $10)

Mie. 28-4, 19 hs.
Gabriela Elena
La cantante es autora de un manojo de personales tangos, esos mismos que dio a conocer en 2008 en un tardío disco debut, titulado Buenos Aires, tango y diván. Mostrará ese material en compañía de otra voz especializada en el género típico porteño: Lucrecia Merico. La capacidad del auditorio es limitada a unas 200 personas. Lo recolectado será entregado a un hogar de niños.
en el Auditorio de Radio Nacional
Maipú 555
Entrada: un alimento no perecedero

Jue. 29-4, 21:30 hs.
Federico Pereiro Trío y Andrés Linetzky
Pereiro es un bandoneonista de excepción que da sus primeros pasos en formato de trío y Linetzky un ya consumado pianista, compositor y director que esta vez se explayará en solitario desde el teclado. La fecha doble forma parte del ciclo Tango Contempo, dedicado a explorar las nuevas expresiones de la música ciudadana.
en Café Vinilo
Gorriti 3780
Entrada: $25

Jue. 29-4, 21:30 hs.
Litto Nebbia
El prócer del rock nacional interpretará algunos de sus clásicos en los arreglos originales, otros en nuevas versiones y temas inéditos. Todo con un formato íntimo, acompañándose a sí mismo con piano o guitarra, en el cálido reducto del centro porteño. Ideal para nostálgicos y/o admiradores del cantautor rosarino.
en Jazz & Pop
Paraná 340
Entrada: $50

Jue. 29-4, medianoche
Narcotango
El grupo de tango electrónico que mejor entendió cómo fusionar manteniendo los sabores está por lanzar su cuarto CD, titulado Limanueva. Lo presentará con dos shows en la milonga más popular del país. El pago de la entrada habilita para tomar clases previas de baile, participar del baile popular y da derecho a presenciar el concierto.
en La Viruta
Armenia 1366
Entrada: $20

Vie. 30-4, 21 hs.
Ariel Ardit
El cantor, uno de los mejores de su generación a partir de un estilo depurado, prolijo y elegante, volverá a cantar con orquesta típica. Lo hará para homenajear a algunos de los más grandes cantores de la época dorada del tango, acompañado por un seleccionado de músicos comanado por Andrés Linetzky e integrado, entre otros, por Ramiro Gallo.
en Teatro ND Ateneo
Paraguay 910
Entradas desde $50

Vie. 30-4, 23:30 hs. y Dom. 2-5, 20 hs.
Agarrate Catalina
Tras constituir el número artístico de cierre en los festejos por la asunción de José "Pepe" Mujica como presidente del Uruguay, la murga oriental estrena en Buenos Aires su nuevo espectáculo, titulado Civilización. Las actuaciones son parte de una gira argentina que involucró a una docena de ciudades del interior.
en La Trastienda
Balcarce 460
Entradas desde $45

Vie. 30-4, medianoche
Sebastián Monk
El humor y los más diversos géneros musicales van de la mano en los conciertos de este ocurrente pianista que gusta contar historias a través de las letras que él mismo escribe (y canta). Cierra así un ciclo con un invitado diferente en cada fecha, más allá de los saxos, el contrabajo, la batería y la percusión que siempre lo acompañan.
en Café Vinilo
Gorriti 3780
Entrada: $25


En la imagen: Karina Beorlegui, factótum del Fado Tango Club. Foto de Alejandra López.

Publicado el 30-4-2010.

Radio: recomendaciones de la casa


Lunes a viernes, de 13 a 15
El mapa musical argentino. En un programa especial con motivo del bicentenario, Marcelo Simón y Hugo Chumbita nos llevan de paseo por las culturas de cada una de las 23 provincias. Lo hacen con un estilo ameno, en compañía de artistas, con entrevistas telefónicas, música grabada y en vivo, y una convocatoria a elegir la canción más representativa de cada provincia. Por FM La Folclórica, 98,3 MHz

Martes a sábados, de 0 a 2
La venganza será terrible. Difícil de definir, el programa de Alejandro Dolina es sin embargo un clásico de la radiofonía argentina. Su particular sentido del humor se enciende en reflexiones agudas a partir de episodios históricos, teatralizaciones del absurdo junto a sus copilotos y las respuestas del maestro Arnaldo Carlos Gancé a los pedidos musicales de los oyentes. Por Radio Nacional, AM 870 kHz.

Jueves, de 22:30 a 0
Fractura Expuesta. Programa que refleja la movida del tango emergente con un formato ágil y un espíritu crítico de los clichés del género. Entrevistas en estudio y telefónicas, música, editoriales, agenda, un noticiero algo irónico y columnas rotativas sobre conciertos y baile a cargo de periodistas especializados. Conducen y producen Germán Marcos y Maximiliano Senkiw. Por La Voz de las Madres, AM 530 kHz.

Sábados, de 19 a 21
Historias en modo mayor. El periodista Diego Fischerman vuelca toda su erudición en materia de tango en un programa de estructura muy sencilla pero por demás provechoso. En cada edición se trata una temática diferente (una orquesta, un cantor, una modalidad instrumental), que se va desarrollando a través de numerosos ejemplos musicales comentados por el conductor. Por FM La 2×4, 92,7 MHz.

Domingos, de 10 a 11
Decime quién sos vos. Un muy buen programa de entrevistas conducido por Eduardo Aliverti, quien sabe crear el clima propicio para armar charlas interesantes. A lo largo de la conversación (grabada y editada en la semana) se van mechando datos del entrevistado en pequeñas dosis. Casi no hay publicidad y un solo corte importante para cumplir con el noticiero. Por Radio Nacional, AM 870 kHz.

Las 24 horas
FM Urquiza. Una emisora que lleva 13 años difundiendo diversas expresiones del jazz en audio de alta definición. Su grilla ofrece programas de interés general y largos períodos poblados sólo por lo mejor del swing en todas sus formas. Por aire, se escucha sólo en zona norte de Capital y Gran Buenos Aires en la frecuencia de 91,7 MHz.; por internet, a través de http://www.fmurquiza.com/.


Selección y redacción: Carlos Bevilacqua

Publicado el 27-4-2010.

La magia celta hecha danza


La compañía irlandesa Celtic Legends se presentó anoche como parte de la programación del Festival de Otoño de Buenos Aires. La admiración del público se concentró en la danza, por lo complejo y ajustado de las coreografías, pero también hubo muy buena música en vivo. Volverán a actuar hoy, desde las 20:30, en el Teatro Coliseo.

      Los bailarines llegan dando pasos largos y pequeños saltos sin perder nunca la postura erguida. Una vez que se ubican en la posición inicial de cada rutina, empiezan a desplegar un zapateo de dimensiones impactantes por la motricidad fina que demanda. La admiración del público se multiplica ante la capacidad que los artistas demuestran para realizar marcaciones rítmicas con los pies en unidades mínimas, de tan breves. La situación, aunque con algunas variantes, se repitió durante toda la función que la compañía irlandesa Celtic Legends dio anoche en el Teatro Coliseo como parte del I Festival de Otoño de Buenos Aires.
      Como referencia, Celtic Legends reproduce un modelo similar al de otras compañías irlandesas de danza y música en vivo como Lord of the Dance, Rhythm of the Dance y River of the Dance. En este caso, siete mujeres y cuatro varones (todos jóvenes) despliegan un vigoroso zapateo al veloz ritmo que generan los músicos que se ubican al fondo del escenario. Los bailarines no tienen contacto físico entre ellos; la interacción que se establece es a través del escenario, ya que se ubican trazando formas geométricas u ocupando estratégicamente cada sector a la manera clásica de los grandes musicales. Sólo en algunos pasajes hay juegos en solos o dúos, por demás atractivos cuando se establecen esos diálogos que se dan también en otras danzas. La coordinación, de ribetes irreprochables, juega un papel fundamental en los cuadros. Una virtud que resulta todavía más deslumbrante por la velocidad y riqueza de los movimientos ejecutados.
      Algunas formas de la danza mostrada anoche sobre el escenario llaman la atención al ojo no habituado al folclore celta. En principio, el grado de desarrollo del zapateo descripto, con golpes de punta y taco hacia atrás, hacia adelante y hacia los costados, intercalados por patadas hacia adelante y permanentes saltos en el lugar luego de una determinada cantidad de compases. En tanto, los intérpretes no abandonan nunca una postura muy erguida; ellos con los brazos cruzados atrás, ellas más libres para gesticular mientras bailan.
      Por otro lado, no es una danza de pareja, sino colectiva, al menos según las formas estilizadas para show que cultiva Celtic Legends. Sólo en uno de los últimos cuadros un varón y una mujer se toman brevemente del brazo para realizar juntos la misma coreografía.
      Otra curiosidad está dada por un paso cruzado que le permite al varón ir desplazándose muy rápidamente hacia un costado, pero a partir de movimientos muy sutiles, en una imagen que recuerda ciertos recursos del breakdance de Michael Jackson.
      Y, como pasa con pocos géneros (el flamenco, el malambo, el tap), la danza típica celta que despliega Celtic Legends genera música desde sus propios movimientos, más específicamente con el taconeo sobre un piso de madera. Así quedó demostrado en los cuadros en que algunos de los once bailarines generaban la música que bailaban sin aporte de instrumento alguno.

Música en vivo

      En rigor, la danza fue la expresión más espectacular, acaso por infrecuente para los porteños, de un show que tuvo en la música en vivo otro pilar fundamental. Un quinteto de talentosos músicos entregó poderosas versiones de temas tradicionales celtas arreglados por ellos mismos para flauta traversa, violín, acordeón irlandés, guitarra y la infaltable gaita. Las melodías, casi siempre muy dinámicas y alegres, cumplieron con el estereotipo previo que se tiene de la música celta. Pero sus hacedores no dejaron de sorprender, tanto por el ensamble colectivo a caballo de vertiginosos ritmos como por la capacidad interpretativa de cada uno de los instrumentistas. La arrolladora polifonía del quinteto fue matizada en algunos tramos por la dulzura del guitarrista Edi Brian, quien en soledad interpretó canciones de ascendencia celta, algunas nacidas del otro lado del Atlántico como parte del bluegrass estadounidense. También tuvo su tramo de lucimiento individual la violinista del quinteto, con un estilo tan fuerte y visceral que a lo largo de la noche rompió varios hilos del arco de su instrumento.
      Como toda escenografía, sobre un fondo negro se recortaban tres enormes telas blancas triangulares que esbozaban la fisonomía de un barco a vela. La referencia, alusiva al carácter itinerante de la raza celta, resultaba particularmente emotiva para un público compuesto en su mayoría por descendientes de inmigrantes europeos. Claro que esa sensación de aire familiar mucho tenía que ver con el sonido de la gaita, tan asociado a la música de Galicia, de donde tantos de nosotros de alguna u otra forma provenimos y donde los celtas desembarcaron con su bagaje cultural hace siglos.
      Celtic Legends se había presentado por primera vez como parte de la programación del Festival de Otoño anteanoche y volverá a hacerlo por última vez hoy, en una función que comenzará a las 20:30. El costo de las entradas oscila entre los 70 y los 190 pesos.

Carlos Bevilacqua

Foto: El elenco de Celtic Legends en acción (gentileza de la Agencia de prensa Pintos & Gamboa).

Publicado el 25-4-2010.

Un musical sencillo pero cautivante

Estrenada la semana pasada en Ciudad Cultural Konex, la obra Los últimos cinco años tiene en Melania Lenoir y Germán Tripel a dos sólidos intérpretes dentro de una puesta austera pero lograda. La adaptación del texto del estadounidense Jason Robert Brown resulta así una alternativa válida para seducir al público argentino, en su mayoría reacio al género.

      El musical es un género difícil. Su lenguaje no está instalado en el gusto argentino como otros. Sólo las superproducciones internacionales al estilo de Drácula o La bella y la bestia parecen tener una repercusión asegurada. El caso de Los últimos cinco años, estrenada el jueves pasado, desafía esa adversidad con una puesta sencilla pero de acabada realización.
      La obra de Jason Robert Brown narra el romance entre dos jóvenes estadounidenses que deben enfrentar el desfasaje entre el éxito laboral de él (escritor) y las repetidas frustraciones de ella (actriz). En el lustro que adelanta el título Jamie y Cathie se conocen, se enamoran y hasta deciden convivir para finalmente desandar ese camino hasta la separación. Pero la narración no es lineal; mientras él decide contar su versión de los hechos desde el flechazo inicial hasta la rutpura, ella prefiere recorrer la relación desde el presente hacia el pasado, desde sus muchas veces divergente visión de lo ocurrido. Los fragmentos (a veces monólogos, otras diálogos) se van intercalando hasta lograr un original efecto narrativo, con dos líneas de tiempo que se cruzan sólo al promediar la obra.
      Las actuaciones de Melania Lenoir y Germán Tripel en los únicos dos roles que demanda la trama son dignas de admiración. Jóvenes pero dúctiles artistas, los dos cantan en diversos registros las líneas de un libro extenso y rico en matices, al tiempo que actúan los papeles de sus personajes de manera convincente.
      Como un atractivo extra, la hermosa música de la obra es interpretada en vivo por un sexteto dirigido por el pianista Hernán Matorra. Junto a él van creando los diversos climas Mariana Levitin y Ema Chacón Uribe en cellos, Estefanía Ganoso en violín, Alan Pachta en guitarra y Fernando Galimany en bajo. Por el tamaño mediano de la sala en que se ofrece el espectáculo, el público tiene la posibilidad de ver a los músicos mientras generan la sutil banda de sonido.
     Esta versión porteña de Los últimos cinco años fue traducida y adaptada por Clara Canale y Juan Álvarez Prado, quien además tuvo la crucial responsabilidad de la dirección general. Vestuario, escenografía e iluminación acompañan con sobriedad el espíritu general del texto.
      Al menos hasta el 9 de mayo, la obra de Brown se ofrecerá los miércoles, jueves y domingos a las 20:30 y los sábados a las 22:30 en Ciudad Cultural Konex, Sarmiento 3131. Las entradas tienen un costo de entre 50 y 90 pesos. Para consultas y reservas, se puede llamar al 5237-7200 o entrar a http://www.ticketek.com.ar/.

Carlos Bevilacqua

Imagen: Tripel y Lenoir, los actores-cantantes de un musical encantador. (foto gentilieza Débora Lachter Comunicación y Prensa)

Publicado el 22-4-2010.

Cómo viajar con el oído

La primera edición del Festival de Otoño, dedicado al inasible concepto de “músicas del mundo”, tuvo anoche su apertura con las actuaciones del trío israelí Boom Pam, el sexteto estadounidense The Klezmatics, nuestro acordeonista Chango Spasiuk, la cantante portuguesa Misia y un cierre a todo volumen con los sonidos balcánicos del serbio Goran Bregovic.

      Todo era incógnita. Desde las propuestas musicales de algunos de los grupos programados hasta la respuesta del público ante una programación atractiva pero con entradas que oscilaban entre los 150 y los 280 pesos; desde la funcionalidad de un lugar de común no usado para la música en vivo (el estadio principal del Buenos Aires Lawn Tennis Club) hasta la realización misma del evento, ya que durante toda la semana estuvo anunciada lluvia para la noche del sábado. Claro que algunos riesgos fueron buscados: el espíritu del encuentro, organizado por La Trastienda y la productora Contemporánea, era reunir universos musicales distantes, cuando no exóticos, para un público ávido de sorpresas. Lo cierto es que el saldo artístico del desafío resultó positivo.
      Los primeros en brindar su arte fueron los israelíes de Boom Pam. Desde una inusual combinación de guitarra eléctrica, batería y tuba, calentaron el ambiente con melodías ágiles, potentes, en su mayoría cargadas de aires judíos o árabes. Es sabido que las músicas, como los acentos al hablar, no cambian de golpe, como los colores en los mapas políticos.
      En una línea más pura, pero dentro de la misma "región cultural", se presentaron a continuación The Klezmatics, sexteto neoyorquino con 24 años de trayectoria en la recreación de la música klezmer. Frecuentes visitantes de la Argentina, se basaron en la tradición judía de Europa del este para fusionarla con otros lenguajes de variados orígenes: árabes, africanos, balcánicos o del gospel estadounidense. Una de las características más llamativas del grupo es que la mayoría de sus integrantes son multiinstrumentistas: el guitarrista puede ser también acordeonista, el trompetista puede ocuparse por momentos del teclado, el bajista tocar con precisión el xilofón y el saxofonista incursionar en el clarinete o en el teclado, según el tramo de la interpretación. Sin embargo, para despedirse dejaron de lado todos los instrumentos que tan bien manejan para interpretar una hermosa canción a capella, como demostrando (por si quedaba alguna duda) de dónde viene la exquisita musicalidad que los caracteriza.
      Al Chango Spasiuk le tocó anoche la tarea de movilizar la memoria emotiva argentina, al ser el único artista nacional programado. Como es su costumbre, lo hizo con esas formas personales, elevadas pero accesibles, del chamamé que cultiva paciente como los yerbateros que aparecen explícita o implícitamente en su repertorio. Acompañado por su grupo (tres guitarras, un violín, un cello y una eventual percusión), Spasiuk hizo sonar su acordeón con esa especie de intermitencia concatenada en algunos temas, cedió el protagonismo a uno de sus guitarristas en un par de tramos cantados y dio un aire litoraleño a una inesperada versión de Libertango, el clásico de Ástor Piazzolla. Su llegada al público fue tal que logró despertar remedos de sapukay entre un público porteño ABC1, que parecía reservar todo su fervor sólo para el último número de la noche.
      El intervalo que siguió fue amenizado por la Babel Orkesta, un grupo nacional de difícil clasificación, pero con un sonido que, al menos desde ciertas fórmulas, coquetea con el sonido balcánico, que fue como la estrella de la noche. Al menos por lo visto en el breve set de anoche, lo de la Babel es más un fenómeno de repercusión entre cierto público joven deseoso de pasarla bien que un aporte musical rico u original.


Los encantos de Misia

      Las comparaciones son odiosas, y sobre todo si enfrentan peras con manzanas. Pero para empeorar la situación relativa del combo anterior, el devenir de la grilla de este primer Festival de Otoño quiso que a continuación se presentara Misia, por lejos la más grata novedad de la noche para el público. La cantante portuguesa es una figura deslumbrante. No sólo porque da su propia lectura del fado (género típico de su país) sino porque es capaz de visitar con increíble solvencia otros estilos musicales afines –y en sus cuerdas vocales, afinados– como la canción napolitana, el flamenco, el blues, el tango, piezas del repertorio tradicional turco o del acervo popular francés. En ese recorrido, claro, debe cantar en diferentes idiomas sin naufragar, capacidad que demostró al menos con el castellano y el inglés. Ella misma representa ese recorrido por diferentes culturas musicales con una puesta teatral que la hace llegar e irse con un tapado, una cámara de fotos y una valija, todos elementos típicos del turista.
      Sin embargo, el del fado parece ser el terreno en el que más conviene prestarle atención a esta cantante, resistida por los fadistas más conservadores. Para apreciar sus condiciones, basta con entregarse con cierta concentración a su voz ligeramente grave, siempre entera y expresiva para viajar a la Lisboa poética que canta con los floridos arpegios de su banda, compuesta por un guitarrón, una guitarra clásica de 10 cuerdas, una guitarra portuguesa (de forma más redonda y sonido más agudo) y un violín (activo sólo en algunos pasajes). En el recorrido internacional que ocupó la segunda mitad de su show, se sumó con su guitarra eléctrica el belga Jeffy Berton (habitual ladero de Iggy Pop) para introducir unos distorsionados riffs para generar oportunas atmósferas entre portuarias y oníricas.


El fenómeno Bregovic

      Para el cierre quedó la estrella que la mayoría de los concurrentes habían ido a escuchar: el serbio Goran Bregovic, respaldado por el estridente sonido de su Wedding and Funeral Band. Llegado este punto, el cronista debe admitir su perplejidad ante la adhesión que Bregovic genera con una fórmula más bien sencilla, cuando no primitiva. De hecho, la música del guitarrista, compositor y director balcánico parece conectarse con algo muy básico del ser humano: su deseo de bailar, disfrutar y desahogarse. Y tal vez allí resida una virtud de su propuesta, basada en esos explosivos ritmos balcánicos que muchos habrán conocido a través de las películas de Emir Kusturica.
      Estruendosos, los ritmos bailables llegan desde un bombo de batería liberado del resto de sus habituales piezas y de cinco instrumentos de bronce que se hacen oír al unísono. El vértigo rítmico da algunas treguas. Es entonces cuando se lucen dos cantantes vestidas con trajes típicos balcánicos, quienes aportan agradables coros en un idioma presumiblemente balcánico, tan impenetrable como la mayoría de las letras que canta el baterista. Nada de eso afecta la fuerte conexión con el público, que en un buen porcentaje se entrega al pogo o al baile alocado sin que haya ni una gota de alcohol de por medio. Lo cual es más fácil de entender si se tiene en cuenta que se trata de un público cautivo, de ese que se sabe los estribillos de algunas canciones y las reconoce apenas suenan los primeros acordes.
      A Goran (tal como, con cierta confianza lo ovaciona la gente sobre el final) hay que reconocerle su gratitud hacia la audiencia, así como los gestos de ofrenda que incluyó en su repertorio: un tango dedicado a Cesaria Evora y dos canciones en castellano cuya poesía no dista mucho de lo que se puede escuchar en Sábados Tropicales. El ánimo de pasarla bien no se detiene en esas nimiedades. Por eso, basta que Bregovic inaugure un tema con uno de sus gritos de guerra para que la multitud entre en trance bailable. Lejos de cansar, la sucesión de sonidos “festivos” parece retroalimentar en la gente el deseo de más, en un show que luego de dos horas consecutivas parece infinito.


"El mejor público del mundo"

      El público de esta primera jornada del festival constituyó una rareza en sí mismo. Atento y respetuoso, como muy abierto a lo novedoso, estaba compuesto en su mayoría por jóvenes de alto poder adquisitivo. A ellos estaban apuntados los puestos de sushi y conos de pizza que tentaban con sus olores a un costado del escenario. Para decirlo de una vez: el snobismo era una sombra latente. Por el precio de las entradas, la amenaza de lluvia o las dificultades de convocatoria de un festival de esta índole que además hacía sus primeros palotes, el público cubrió sólo un 50% de la capacidad del estadio.
      La primera jornada del Festival de Otoño, la más fuerte de todas en cuanto a programación, transcurrió en una atmósfera muy tranquila, a tono con el clima de una noche fresca y húmeda, pero agradable. Mucho tuvo que ver la eficaz organización que logró una relativa puntualidad en el comienzo del primer show y poco tiempo de espera entre un set y otro. Así y todo, la jornada se extendió durante casi 8 horas, pero en la dimensión paralela que crean los bosques de Palermo de un lado (algo intervenidos a esa hora por los travestis) y el tren conteniendo los edificios de Libertador, del otro.
      El rótulo de “Músicas del Mundo” que define la temática de este festival es demasiado amplio. Le quedará siempre grande a cualquier convocatoria de artistas. Por amplio que sea el espectro, siempre hay un recorte. El de anoche tuvo cierta preferencia por ese sonido festivo de múltiples influencias, que representan Goran Bregovic, The Klezmatics, la Babel Orkesta y, aunque en menor medida, también Boom Pam. Una decisión acertada si se considera las probadas reacciones participativas que genera ese tipo de música entre cierto público porteño. Pero ese recorte no deja de ser tan caprichoso (y válido) como otros posibles, más claramente heterogéneos, como la línea que podría trazarse entre las otras dos propuestas de anoche (la del Chango Spasiuk y la de Misia) junto a las otras que darán continuidad al Festival de Otoño hasta el 29 de abril con la cantante francesa Zaza Fournier, el murguista uruguayo Tabaré Cardozo, los franceses de Tryo, los portugueses María Joao y Mário Laginha, la compañía irlandesa Celtic Legends y el cantaor flamenco Diego El Cigala.

Carlos Bevilacqua

Nota: Para más información sobre el Festival de Otoño, http://www.festivaldeotonobue.com/.

Publicado el 18-4-2010.

Tango 2000-2009: Memoria y balance (2)

¿Qué saldo dejó el género típico porteño en la primera década del siglo XXI? En esta segunda y última entrega, se analizan las expresiones que mostró el tango en música, canto y letrística, las políticas públicas que lo afectaron y (en varios recuadros) la presencia del género en los medios de comunicación, el cine y los libros.

      Entre 2000 y 2009 la producción musical aumentó considerablemente en el ámbito del tango. Surgieron a la consideración pública muchos más músicos, grupos y cantantes que en los ’90, buena parte de los cuales lograron resultados de mérito. Sin embargo, pocos implican una auténtica novedad desde lo estilístico. En el panorama de las agrupaciones instrumentales se recorta nítidamente un numeroso grupo de orquestas típicas que buscan o bien reproducir lo más fielmente posible algún estilo histórico (Color Tango, Los Reyes del Tango, Gente de Tango, Sans Souci) o que emprenden algún vuelo propio, pero a partir de referencias conocidas (Fernández Fierro, Vale Tango, El Arranque, al menos en sus primeros tiempos). En ese contexto, resultó muy auspiciosa la aparición de una serie de orquestas integradas por jóvenes de menos de 30 años de sorprendente personalidad como La Típica Imperial, Fervor de Buenos Aires, El Afronte, La Furca, Ciudad Baigón, La Vidú y Cerda Negra, muchas de las cuales buscan reproducir el modelo desarrollado por Osvaldo Pugliese, ya sea en lo musical o en lo organizativo-ideológico. Por otro lado, hay una serie de grupos basados en el cálido sonido de la guitarra, por lo general con un cantor, como 34 Puñaladas, Bardos Cadeneros y los acompañamientos de El Cardenal Domínguez y Brian Chambouleyron.
      Ya más audaces en cuanto a instrumentación, ritmos y repertorio, se hicieron oír La Chicana, Buenos Aires Negro, La Biyuya y Altertango, entre otros grupos de lo que podríamos denominar fusión. La expresión más orgánica de la fusión es el llamado tango electrónico, resistido por la mayor parte de la comunidad tanguera argentina a pesar del éxito internacional de Bajofondo, Tanghetto y Gotan Project (pioneros de la modalidad). Pero salvo algunas creaciones de Narcotango y las de Sudestada (el efímero grupo de Federico Mizrahi), las combinaciones suenan algo forzadas, cuando no monótonas o frías.
      Dentro de cánones tradicionales, pero emprendiendo búsquedas de variado signo también merecen destacarse los aportes de virtuosos que armaron sus propias agrupaciones como Esteban Morgado, Ramiro Gallo y Sonia Possetti.
      Asimismo, se mantuvieron en actividad artistas que ya venían brillando en décadas anteriores. Tales los casos de Susana Rinaldi, Guillermo Fernández, Rodolfo Mederos y el Sexteto Mayor, aunque en los últimos años sin las presencias claves de José Libertella (fallecido) y Luis Stazo, radicado en Europa con un emprendimiento personal.
      Un género nostálgico por naturaleza no podía dejar de regodearse con la vigencia que mostraron próceres del tango como Leopoldo Federico, Horacio Salgán, Aníbal Arias, Alberto Podestá, Mariano Mores, Osvaldo Berlingieri y Atilio Stampone, entre otros retratados en Café de los Maestros, una producción multimedia de Gustavo Santaolalla que incluyó dos CDs, un film documental y varios conciertos memorables. Otra excelente noticia fue el regreso a los escenarios de la mítica cantante Nelly Omar, todavía lúcida a los 98 años.
      De todas las iniciativas de rescate del patrimonio histórico, la más efectiva y valiosa fue la de la Orquesta Escuela, una idea del contrabajista Ignacio Varchausky financiada por el Gobierno de la Ciudad que sirve de puente entre jóvenes músicos y los grandes maestros del tango, que fijan así buena parte de su sabiduría en un formato más o menos metódico durante un curso de dos años.
      En ese sentido, también merece una elogiosa mención la política de rescate de partituras y arreglos originales que emprendió desde 2008 Gustavo Mozzi, como director del Festival de Tango de Buenos Aires, al recrear los sonidos de formaciones paradigmáticas de la historia del tango.


Tal vez será su voz


      Sin que esté claro por qué, el último decenio dio bastantes más voces femeninas que masculinas. Entre las más renombradas, Patricia Barone mantuvo su política de seleccionar entre el nuevo repertorio, Lidia Borda se consagró como la de registro más original, Soledad Villamil fue madurando disco a disco con un estilo delicado y Adriana Varela fue perdiendo la seducción que ejerció en los ’90 entre el público joven, acaso por no haber podido mantener el caudal de voz que tenía. Como novedades, cautivaron las figuras de Karina Beorlegui, tan afinada como carismática sobre el escenario y Noelia Moncada, dueña de una voz plena y que por su técnica recuerda por momentos a Susana Rinaldi.
      Por el lado de los varones fueron tres las voces que lograron merecida figuración: Wálter “Chino” Laborde (el cantor de la Fernández Fierro), Ariel Ardit (primero como voz de El Arranque, luego independizado en plan solista) y Esteban Riera (habitual cantante del sexteto Vale Tango). Imprevisible showman y gran intérprete, el primero; afinado, estudioso y prolijo, el segundo; dueño de un portentoso caudal de voz y una gran expresividad, el tercero, podrían integrar por condiciones y repercusión una especie de podio. Aunque menos conocido, Hernán “Cucuza” Castiello es otro hallazgo de la década por su estilo visceral, forjado en un ciclo que él mismo produce en un bar del barrio porteño de Villa Urquiza.


¿Qué hay de nuevo, viejo?


      El de las letras fue el rubro menos favorecido en estos años. Los poetas son proporcionalmente muchos menos que los músicos, bailarines y cantantes pero además enfrentan serias dificultades para canalizar sus creaciones por el conservadurismo de los intérpretes y la escasa difusión que suelen conseguir cuando logran que se graben sus versos. Aun así, en el período reseñado se hicieron oír Alejandro Szwarcman (de estilo tanguero clásico en elevadas formas), Acho Estol (responsable de ese mundo entre marginal y surrealista que canta Dolores Solá en La Chicana), Alfredo “Tape” Rubín (cantautor atento al costado menos turístico de Buenos Aires) y Jorge Pandelucos, alias Alorsa (una pluma fresca y aguda que lideró como cantante y productor el cuarteto platense La Guardia Hereje).
      Producto de la proliferación de expresiones musicales que se dio durante la década del 2000, se generó también un circuito de locales de música en vivo. Así, todo está dispuesto para la escucha en sitios como El Tasso, Café Vinilo, el CAFF, así como ocurría (aunque con más apertura estilística) en los hoy extinguidos Club del Vino y Bar Tuñón. Otros de atmósfera más bohemia, como el Bar del Chino (Pompeya) y el Boliche de Roberto (Almagro) también se transformaron en mecas de la peregrinación turístico-tanguera. Paralelamente, surgieron ciclos específicos como “Tango de Miércoles”, el del Centro Cultural de la Cooperación enfocado en las nuevas expresiones del género u otros en la esfera pública como los del Centro Cultural San Martín (Tango 04/05/06/07, sucesivamente).
      Sobre el final de la década, el lanzamiento de un Archivo Digital del Tango se perfiló como una iniciativa necesaria. El proyecto,comandado por el contrabajista y productor Ignacio Varchausky, se propone digitalizar en formato de alta calidad toda la discografía del tango. Lo cual resulta una tarea perentoria ya que apenas un 20% de las grabaciones realizadas entre 1902 y 1995 fueron re-editadas comercialmente en CD. Las demás, en su mayoría sólo en manos de coleccionistas, corren el riesgo de deteriorarse para siempre o de perderse al morir sus dueños.


Políticas públicas

      El rol del Estado en materia de promoción del tango es motivo de opiniones encontradas. Con todo, se puede afirmar que en el período reseñado tanto la Nación como la Ciudad de Buenos Aires organizaron cada vez más actividades relacionadas con el género: desde los grandes eventos mencionados en la entrega anterior (festivales y competencias de baile) hasta clases de baile en centros culturales barriales.
      Desde los poderes legislativos, se sancionaron normas que atienden las necesidades de algunos sectores en particular. En 2006 la legislatura porteña aprobó una Ley de Milongas que contempla la realidad de los bailes sociales de tango, que habían quedado desacomodados ante los rigurosos controles post-Cromañón y por los variados lugares físicos que ocupaban (locales bailables, clubes, confiterías, centros culturales, entre otros). El año pasado, el Congreso Nacional aprobó una Ley de Protección del Bandoneón que busca frenar la fuga de fueyes al exterior que viene dándose en los últimos años. Como muchos extranjeros adquieren bandoneones para tocar o como souvenirs y su fabricación se interrumpió casi totalmente luego de la Segunda Guerra Mundial, hoy en día escasean para los nuevos intérpretes argentinos. Hasta tanto se vuelvan a fabricar en serie con la calidad de los antiguos doble A, la norma podría evitar males mayores.
      En materia de museos, al menos dos iniciativas llegaron a concretar muestras amenas y relativamente completas. Por un lado, el Museo Casa Carlos Gardel, en la que fuera su morada del Abasto, con objetos personales, numerosos documentos históricos, renovación periódica de parte de la exposición y música en vivo en una de las dependencias refaccionadas del predio. Por otro, el Museo Mundial del Tango en una dependencia de la Academia Nacional del Tango que ofrece un recorrido por la historia musical del género a través de cuadros sinópticos y variados objetos de cada época, distribuidos en tres espaciosos salones.
      La declaración del tango como patrimonio cultural de la humanidad por parte de la UNESCO, al filo de la nueva década, resulta una noticia en principio positiva, pero de dudosas consecuencias prácticas. Si bien en las presentaciones previas los municipios de Buenos Aires y Montevideo se comprometieron a una serie de medidas para preservar y difundir el acervo tanguero, la falta de plazos y recursos concretos pone un manto de incertidumbre sobre asuntos tales como la creación de un sello discográfico, una editorial para publicar partituras y métodos de estudio del bandoneón, un Centro Documental del Tango y una Orquesta del Tango del Río de la Plata. Paralelamente, el plan promete entrenar a jóvenes luthiers en el mantenimiento y reparación de los bandoneones e implementar un programa que facilite la incorporación de jóvenes carenciados a nuevas orquestas y grupos de baile.
      A propósito de los artistas, una de las grandes asignaturas pendientes de las políticas públicas es el apoyo sostenido durante todo el año al trabajo de músicos, poetas, cantantes y bailarines que no pudieron –o no quisieron– subirse a la rueda de los (relativamente pocos) emprendimientos más rentables del mercado.


Desafíos crónicos

      Aunque haya crecido, al tango le sigue costando mucho renovar su repertorio, casi todo de más de 60 años de antigüedad. La mayoría de los intérpretes opta por los clásicos de éxito seguro, en tanto medios y público tampoco colaboran en una especie de círculo vicioso. Sí se consolidó la reivindicación de Ástor Piazzolla, hasta hace un par de décadas muy resistido por sus innovaciones, como uno de los grandes creadores del género.
      Simultáneamente, se tornó decisiva la incidencia del turismo internacional. Según un estudio del Gobierno de la Ciudad publicado en 2007, el 75% de los $135.000.000 que genera anualmente el tango en Buenos Aires proviene de bolsillos extranjeros. Lo cual sostiene desde rubros tradicionales de la economía tanguera hasta ingeniosas ideas desarrolladas en los últimos años como el “alojamiento para tangueros” (muchas veces en un cuarto de la misma casa del prestador del servicio) o los “taxi dancers”, bailarines que cobran por compartir su hobby en una clase o en una milonga. Ingenio argentino, como el tango, marca registrada.

Carlos Bevilacqua

Recuadro 1: El tango y los medios

Caja bastante boba

      En general sin ahondar y con un abordaje más volcado a la nota de color que al análisis de una expresión cultural de relieve, los noticieros de la televisión abierta nacional se refirieron al tango sólo de vez en cuando, ante algún evento puntual. Hubo sólo dos programas específicos de tango, ambos de corta vida y en el canal estatal: Tango siempre tango con la conducción del actor Juan Darthés y la participación del periodista Adrián D’Amore; y Sarpando Tangos, conducido por el cantor Guillermo Fernández y, en las dos primeras temporadas, también por el actor y músico Luis Longhi.
      Perdidos en la inmensa grilla del cable, sí hubo otros ciclos de cierto valor, sobre todo en Canal á. En tanto, la degradante fórmula de Grandes Valores del Tango se recicló en un par de programas olvidables, uno de ellos conducido por el mismísimo Silvio Soldán.

      El empresario Juan Fabbri había creado en los ‘90 el canal de cable Sólo Tango, una idea que en sus primeros años generó algunas producciones documentales, periodísticas y musicales auspiciosas pero que ya en los años 2000 se transformó en una eterna repetidora de los mismos programas de siempre y hasta dio lugar a programas totalmente ajenos a su temática específica, desdibujando el perfil tanguero de la señal.


Días de radio

      La radio, medio ideal para la difusión de la música, dio mayor cabida al género típico porteño, aunque en segmentos y emisoras más bien marginales. La tarea más constante la realizó la frecuencia modulada del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, aquella señal que tras algunos vaivenes judiciales y un cambio de frecuencia derivó de la primigenia FM Tango (aquella sí una auténtica novedad, lanzada en 1990 por el productor Michel Peyronel) en FM de la Ciudad, primero y ya desde el 2001, en La 2x4. A veces con programas, otras con música de corrido, la radio es por lejos la más potente de las dedicadas exclusivamente al género.
      Otra emisora de alcance más limitado pero que difundió tango en forma permanente fue la AM General Belgrano. Desde el barrio porteño de Pompeya, emite durante las 24 horas selectas grabaciones del acervo histórico del género, pero con una estética demasiado tradicional como para llamar la atención de los oyentes no tangueros. Las presentaciones formales y los separadores anacrónicos se repiten en una docena de programas que pueblan el aire de la madrugada porteña con lo que podríamos denominar como “tango de AM”. Una honrosa excepción a la regla la constituye Fractura Expuesta, un programa semanal de tono irreverente focalizado en la actualidad del género, con entrevistas a las agrupaciones emergentes, columnas sobre baile y conciertos y un noticiero desopilante, más serio de lo que en principio parece.


El gráfico de la gráfica

      Del 2000 al 2009, los diarios de circulación nacional empezaron a cubrir los asuntos tangueros en forma más metódica, en general con periodistas especializados con suficientes conocimientos de música pero rara vez también de baile. Irene Amuchástegui y Jorge Göttling en Clarín, Gabriel Plaza y Mauro Apicella en La Nación, Andrés Casak en Crítica, Karina Micheletto, Cristian Vitale y eventualmente Diego Fischerman en Página 12 fueron agudos cronistas de la movida de la época. Las revistas, en cambio, dedicaron centimetraje al género sólo para retratar a alguna figura destacada o peculiar.
      Las revistas que sí constituyeron un fenómeno editorial destacable entre 2000 y 2009 fueron las apoyadas en el circuito milonguero, tanto por sus temáticas como por su principal área de influencia. Nacidas ambas en 1994, se mantuvieron vitales B. A. Tango y El Tangauta, aunque con contenidos y estilos bien diferentes. La primera, dirigida por “Tito” Palumbo, parece apuntada a un público mayor, consecuente con una mirada rígida de la realidad, tanto desde las temáticas a tratar como desde las formas de presentarlas. La segunda, comandada por Luz Valbuena, buscó siempre reflejar la movida actual del tango con más profundidad y a través de un formato fresco, muchas veces original, cercano a lo más audaz que el ambiente podía admitir. Sobre el final de la década, se sumó para terciar La Milonga Argentina, una iniciativa de la periodista Silvia Rojas que casi no innova en cuanto a contenidos (entre ellos, la infaltable guía de clases y milongas) y sigue una línea más sensacionalista que sus predecesoras, con el agregado de muy buenas fotos propias en muy buena calidad de papel.
      A decir verdad, por las milongas también circulan con menos repercusión otras publicaciones, en algunos casos con ciertos méritos, como La Porteña, enfocada en la indagación histórica más que en la actualidad.


Cosa ‘e mandinga: medios virtuales

      A tono con la irrupción de los medios digitales, el tango también generó sus propios sitios web. Paradójicamente, el más visitado de todos resultó ser uno muy poco vinculado a la fascinante movida del baile: Todotango, una especie de base de datos de la historia del género. Por debajo en popularidad, se ubican los de algunas de las revistas mencionadas, 10 tango (un emprendimiento del multimedios que integra Radio 10, con eje en los videos de alta calidad de imagen), el de Fractura Expuesta (donde además de artículos exclusivos se pueden escuchar los programas del último año en sonido de alta fidelidad) y una serie de sitios que reúnen videos –en su mayoría caseros– de exhibiciones de baile. Los blogs, más o menos profesionales, son otro fenómeno mediático a considerar cada vez con más atención.

C.B.


Recuadro 2: El tango y el cine
De película

      En materia de producciones cinematográficas, el sustrato es relativamente pobre. ¿Cuántos films pueden considerarse a la altura de La lección de tango (Sally Potter, 1997)? Así y todo, se ganaron medalla, saludo y beso documentales como Yo no sé qué me han hecho tus ojos (de Sergio Wolf y Lorena Muñoz, sobre el prematuro retiro de la cantante Ada Falcón), Tango, un giro extraño (de Mercedes García Guevara, con la participación de La Chicana, Fernando Otero, Facundo y Kelly y Mayra Galante y Silvio Grand, entre otros artistas), Abrazos (de Daniel Rivas, sobre el Festival Buenos Aires Tango de 2003), Si sos brujo (de Caroline Neal, sobre la Orquesta Escuela), Café de los Maestros (de Miguel Kohan, versión audiovisual de la superproducción de Santaolalla que incluyó dos CDs de lujo y un show en el Teatro Colón) y El último aplauso (de Germán Kral, sobre los cantores del Bar del Chino).
      Assassination Tango, la única ficción que generó expectativas por la dirección de Francis Ford Coppola, resultó lo más parecido a un fiasco: plagada de lugares comunes sobre Buenos Aires, tuvo un guión poco convincente y actuaciones desparejas.

C.B.

Recuadro 3: El tango y los libros
N
o muerden, pero casi


      Un rubro que ganó insospechado vuelo fue el de la literatura tanguera. Proliferaron nuevas y viejas historias de la música, se editaron biografías de poetas, cantantes y músicos, surgieron nuevas antologías de letras y hasta biografías de bailarines, como la de Juan Carlos Copes que elaboraron Mariano del Mazo y Adrián D’Amore, o las de Carlos Gavito (una narrada por Massimo Di Marco y Mónica Fumagalli y la otra por Ricardo Plazaola). El coleccionista y difusor Héctor Benedetti hizo originales aportes a la historiografía del género con su propia editorial (Éditions de la Rue Du Canon d’Arcole), en tanto publicó por Sudamericana una amena guía de 101 discos para armar una discoteca ideal. Bajo la dirección del bailarín Daniel Canuti, la Editorial Abrazos cumplió una loable tarea publicando novedades de divulgación como el Glosario de tango danza y La pista del abrazo (ambos de Gustavo Benzecry Sabá) y traduciendo a varios idiomas obras de indudable valor como Tango, esa ansiosa búsqueda de la libertad, de Rodolfo Dinzel. 
      Entre tantos títulos, sin embargo, los únicos que trabajaron una veta inédita para el tango –y casi siempre con gran nivel– fueron los que acercaron relatos costumbristas del mundo milonguero. Con El bazar de los abrazos, la psiquiatra, psicóloga y milonguera empedernida Sonia Abadi inauguró el arte de retratar el alma humana tal como se manifiesta en los bailes sociales de tango. Lo hizo a partir de una serie de notas escritas originalmente para El Tangauta. A ella le sucedió otro agudo observador del comportamiento del homus milonguerus: el periodista Jorge Lindman, quien también empezó escribiendo para la revista y terminó publicando su propio volumen de relatos. Con toda la acidez y precisión que lo caracteriza, el bailarín y músico Ramiro Gigliotti continuó sobre el filo de la década con la costumbre de primero probar suerte en las páginas de El Tangauta para después (a través de una flamante editorial de la revista) armar un libro delicioso llamado Veneno de tango. La lista de implacables cronistas de la condición humana incluye a otros autores como Graciela López, inspirada cuentista en Mariposas en la pista y Secretos de una milonguera.

C.B.

Fotos:
1. La Chicana, en la imagen de portada del CD Tango agazapado (2003) Foto de María Aramburu.
2. Lidia Borda, la cantante acaso más personal de las consagradas en el decenio, acá durante su actuación en el Festival de Buenos Aires 2007. Foto de Carlos Furman.

3. Ignacio Varchausky, quien además de destacado músico fue un productor artístico muy activo durante la década. Foto de Marga Beesemer.
4. Hay un fueye que rezonga (porque no quiere terminar encerrado en un living japonés).
5. Maximiliano Senkiw (izquierda) y Germán Marcos (derecha), conductores de Fractura Expuesta rodeando al coordinador del programa, Hernán Casares. Foto gentileza de Fractura Expuesta.
6. Tapa de la revista El Tangauta de febrero de 2001. Integrante de una serie dedicada a explorar los vínculos entre el tango los pecados capitales. Foto de Hernán Paglia.
7. Portada de Veneno de Tango, el libro de Ramiro Gigliotti que indaga sin piedad en los vericuetos del alma. Foto de Carlos Furman.

Nota: Este artículo es una versión corregida y aumentada de otro escrito por el mismo autor para la revista alemana Tangodanza, cuyo sitio web es http://www.tangodanza.de/.

Publicado el 13-4-2010.

Tango 2000-2009: Memoria y Balance (1)

¿Qué saldo dejó el género típico porteño en la primera década del siglo XXI? En esta primera entrega, se analizan los hechos más trascendentes y las tendencias más nítidas que se dieron en la danza, la expresión que más público acercó al tango en general durante el período.

        Aunque no haya datos precisos sobre su fecha de nacimiento, se sabe que el tango nació como danza (y casi simultáneamente como música más o menos elaborada) entre 1870 y 1885. Desde entonces, forjó una rica historia que se alimentó del fervor popular pero también del tesón de sus protagonistas, porque la realidad es que no siempre fue un fenómeno cultural masivo. Sí fue uno de los géneros preferidos de los porteños durante las primeras cuatro décadas del siglo XX, con un pico de popularidad en los años ’40.
      Desde mediados de la década del ’50, como ocurrió con tantas músicas nacionales de otros países, el tango fue perdiendo adeptos ante la irrupción del rock and roll y algunos otros agentes de relativa incidencia como la llegada de la televisión, la caída y proscripción del peronismo y el propio adocenamiento de buena parte de la producción tanguera. Lo cierto es que durante al menos 20 años el tango pasó a ser “cosa de viejos”, ya que la gran mayoría de los jóvenes no lo veía con buenos ojos. En 1983, con el regreso de la democracia que coincidió con el estreno en París del mítico espectáculo Tango Argentino, la música típica de Buenos Aires empezó a recuperar algo del prestigio perdido. Pero fue recién a principios de los ’90 cuando se hizo evidente cierta efervescencia, aunque todavía muy “under”, hecha de milongas, clases, conciertos, espectáculos y oyentes.
      Aunque sin dejar de ser un fenómeno minoritario en términos de mercado local de consumo masivo, en la década del 2000 el tango siguió ganando espacio en los gustos de la gente, en los medios de comunicación y, sobre todo, en las conciencias de los argentinos como valioso patrimonio artístico, mucho antes de la polémica declaración de la UNESCO.


La gran fiesta popular

      En concreto, la manifestación más genuina y estable de ese crecimiento fue la de un renovado circuito de milongas. Es en los bailes sociales donde se volvieron a cruzar, los siete días de la semana y hasta avanzadas horas de la madrugada, ricos con pobres, jóvenes con veteranos, expertos con principiantes y locales con extranjeros, sin más interés que el de disfrutar abrazados. Hablamos tanto de lugares de atmósfera tradicional como Gricel, el club Sunderland, Niño Bien, La Baldosa, El Beso o la Confitería Ideal (estos últimos dos con sus diversos organizadores) como también de otros más informales como La Viruta o El Gardel de Medellín, así como también de otros más bien eclécticos como Porteño y Bailarín y el Salón Canning (particularmente los días organizados por Omar Viola).
      Los espacios más relajados, con una observación menos rígida de los llamados códigos milongueros, crecieron significativamente en los primeros años de la década, producto de la llegada masiva de jóvenes al tango y también de una política para atraerlos y mantenerlos por parte de los organizadores. En ese contexto, surgieron las prácticas, encuentros sin tandas y con menos códigos milongueros, cuyos ejemplos paradigmáticos están hoy vigentes en El Motivo y Práctica X. Simultáneamente, se va percibiendo en todo el circuito la extinción paulatina de milongueros históricos, que junto con cierto conservadurismo, se llevan para el más allá montones de conocimiento. Otro ingrediente nuevo de los últimos diez años fue la participación de una nueva camada de bailarines profesionales o semi-profesionales provenientes de otras danzas o de otras disciplinas, incluso no artísticas.
      En cuanto a estilos de baile, se delinearon claramente tres, en buena medida como resultado del trabajo de academias que los difunden sistemáticamente. Por un lado, el tango salón, el más clásico y extendido, pero también el más amplio en cuanto a sus posibles características. Casi todos los bailarines argentinos enseñan, con alguna u otra variante, tango salón. Como parte de esta modalidad, cobró un inusitado renombre el llamado estilo Villa Urquiza, reconocible por sus formas elegantes, pausadas y bien al piso. Carlos y Rosa Pérez, milongueros mayores del club Sunderland, se erigieron en referentes del estilo al entrenar a varios de los últimos campeones mundiales de tango salón. Por otro lado, mantuvieron su fervor los militantes de “estilo milonguero”, de abrazo cerrado y movimientos más económicos pero también más accesibles. Esto ocurrió, en buena medida, gracias a los esfuerzos de Susana Miller, Ana María Schapira y Cacho Dante, entre otros. La gran novedad de la década fue la cristalización bajo el rótulo de “tango nuevo” de ciertas experimentaciones iniciadas en los ’80 por Gustavo Naveira, Fabián Salas y Mariano “Chicho” Frumboli. Términos como “volcadas” y “colgadas”, figuras típicas del estilo, se hicieron habituales en las explicaciones de muchos de los profesores actuales.
      Los disc-jockeys, si bien crecieron en número, no variaron sustancialmente el tipo de música que emiten para el baile. Sólo incorporaron algunas orquestas nuevas de corte tradicional y algún que otro bloque de tango electrónico como gran audacia. El resto se reduce a las trilladas grabaciones de la llamada época dorada: Di Sarli, D’Arienzo, Troilo, Pugliese, De Ángelis, D’Agostino-Vargas, Caló con Verón.


La transmisión del sortilegio

      Como ocurre también en otros ámbitos de la danza, la docencia fue la principal fuente de ingreso de los bailarines de tango en Buenos Aires. Sean particulares o colectivas, en el marco de una academia, como parte de un festival o previas a una milonga (las más), las clases cumplen un rol fundamental en la propagación de la pasión antihoraria, ya que hace alrededor de 50 años que se perdió la transmisión natural del baile de padres a hijos. Si bien expuso al público a improvisados de toda laya, en términos generales la explosión de opciones formativas redundó en una mejor organización de las nociones, forzó la evolución de la docencia hacia técnicas más modernas, sugirió la necesidad de tender puentes con las generaciones mayores y en muchos casos se organizó en instituciones especializadas en la enseñanza del tango. En el período analizado surgieron la Escuela Argentina de Tango (2002) y las de Carlos Copello (2004) y Pablo Villarraza y Dana Frígoli (DNI, 2005), en tanto continuaron con una valiosa tarea otras como la Fundación Konex y La Escuela del Tango de Claudia Bozzo. Algunas milongas como El Beso y La Viruta también desarrollaron un concepto orgánico de academia con las clases previas a los bailes. En tanto, dos instituciones públicas realizaron variables aportes a la formación de nuevas generaciones de artistas y difusores: la Academia Nacional del Tango a través del hoy perimido Liceo Superior del Tango y, sobre todo, el Gobierno de la Ciudad a través del Centro Educativo del Tango, originalmente conocido como Universidad del Tango.
      Una experiencia particularmente valiosa fue la del Ballet Escuela, rápidamente rebautizado como Academia de Estilos de Tango Argentino (ACETA). Bajo la dirección de Silvana Grill, el organismo de la Secretaría de Cultura de la Nación reunió a los milongueros más prestigiosos con jóvenes bailarines para que los primeros transmitieran figuras y estilos que corren el riesgo de morir junto con ellos. Lamentablemente, luego de tres años de lecciones el curso fue clausurado por falta de fondos.
      Como novedoso giro dentro de las variantes pedagógicas del período, cabe mencionar el de los Desafíos Maestros, en los que dos parejas de bailarines se van turnando en el comando de una clase en la Práctica X, cada marzo.


Festivales al por mayor y el baile como competencia

      Así como el Festival de Tango organizado por el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires siguió creciendo hasta convertirse en el evento más multitudinario del año, también se consolidó como un cambiante muestrario de la diversidad del género. Antes en febrero-marzo, ahora en agosto, son muchos los argentinos que aprenden los pasos básicos (y no tan básicos) gracias a ese encuentro. En los últimos diez años surgieron además varios festivales temáticos: el Cambalache (de fusión entre el tango, el teatro y la danza contemporánea), el Milongueando (sobre estilo milonguero), el Camicandó (dedicado al estilo canyengue), el Lady’s Tango Festival (focalizado en el rol femenino) y el Festival Internacional de Tango Queer, que promueve el baile con roles no sujetos al sexo del bailarín.
      Una de las novedades más interesantes fue el Congreso Internacional de Tangoterapia, una visión multidisciplinaria que estudia cómo el tango puede mejorar la calidad de vida, prevenir enfermedades, disminuir los síntomas de las ya adquiridas, atenuar algunas discapacidades y retrasar el envejecimiento. Asimismo, se mantuvieron otras propuestas clásicas como Bailemos Tango (de Johana Copes), la Pulpo’s Tango Week (de Norberto Esbrez) y el Congreso Internacional de Tango Argentino (CITA), pionero en esto de combinar clases al por mayor durante el día con actividades recreativas por la noche, una idea llevada a cabo por el bailarín Fabián Salas.
      Un evento propio de esta década –surgió en 2002– fue el Campeonato Mundial de Baile de Tango. Organizado cada agosto por el Gobierno de la Ciudad, congrega a un promedio de 420 parejas de todo el mundo, algunas ganadoras de campeonatos clasificatorios previos, para competir en dos categorías: Salón y Escenario. Aunque resistido por buena parte del ambiente milonguero, el Mundial representa un gran motivo de encuentro, además de una fabulosa oportunidad para aprender mucho en poco tiempo, ya sea tomando alguna de las clases gratuitas que se ofrecen, como observando los espectáculos (también gratuitos) o siguiendo la competencia. Para algunos productores de bienes y servicios es además una notable oportunidad de negocios, ya que alrededor de 200.000 personas circulan por la sede central del campeonato durante los 10 días de competencia.
      De las 14 parejas que hasta hoy accedieron al título mundial, sólo dos fueron extranjeras: la de los colombianos Diana Giraldo Rivera y Carlos Paredes (campeones de Escenario en 2006) y la de los japoneses Kyoko y Hiroshi Yamao (campeones de Salón en 2009). En las últimas ediciones el perfil de los competidores indica que el Mundial es más un trampolín para profesionales en ascenso que un detector nuevos valores entre los bailarines amateurs.


Los brillos del show

      En materia de espectáculos, la primera década del siglo XXI deja un sustrato claramente diferenciable entre las puestas “for export” de las casas de cena-show y otras más volcadas a la innovación.
      De las primeras, varias redondearon shows acabados y de alto nivel técnico. Vayan como ejemplos los casos de Complejo Tango (bajo la dirección de Carlos Bórquez), Tango Palace (concebido por Héctor Berra), y Tango Porteño (cuyas líneas estéticas corresponden a Dolores de Amo). Son además muestras de una serie de emprendimientos similares que proliferaron en la década al influyo de la devaluación cambiaria de 2002 y el boom turístico que experimentó el país desde entonces. El público de esos locales está compuesto en más de un 90% por extranjeros.
      De las segundas, se destacaron por diferentes razones las realizaciones de Camila Villamil y Laura Falcoff (Anoche, 2007), Claudio González y Melina Brufman (Episodios cifrados en tango, 2006), Natalia Games y Gabriel Angió (Plan B, 2004), Carlos e Inés Bórquez (Micifuz, el cabaret del amor, 2003 y Al compás del corazón, 2001) y las del grupo Tango Protesta (particularmente Postales callejeras, 2003). Ya con un formato más tradicional, resultaron también muy meritorias las búsquedas de la compañía Corporación Tangos (de Alejandra Armenti y Daniel Juárez) y la historia que montó Mora Godoy en Tanguera, así como las fórmulas repetidas pero logradas de Miguel Ángel Zotto, en la continuidad de Tango x 2 sin Milena Plebs.
      Tanto esos espectáculos como los festivales internacionales que proliferan en todo el mundo están animados por decenas de brillantes bailarines de no más de 40 años que lograron imponer sus nombres en el decenio reseñado. Listarlos, además de tedioso, sería inevitablemente injusto con algunos.
      Paralelamente, se consolidó la costumbre de programar una exhibición de baile como parte de los atractivos que ofrecen las milongas porteñas. En algunas fechas, hasta se llegan a presentar pequeñas obras coreográficas, como extractos de otros shows más extensos o como puestas especialmente diseñadas para la ocasión, considerando tanto los cuatro frentes que presenta la pista de baile como la necesidad de un formato necesariamente breve para no interrumpir demasiado el baile social.

Carlos Bevilacqua

En las imágenes: arriba, la milonga del club Sunderland, un viernes a la noche (foto de Carlos Bevilacqua); a continuación, Gustavo Naveira y Giselle Anne en una "colgada" (foto cedida por Gustavo Naveira); más abajo, una imagen parcial de la Práctica X uno de tantos martes (foto de Carlos Bevilacqua); más abajo, Kyoko y Hiroshi Yamao , campeones mundiales de tango salón 2009 (foto gentileza del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires) y, por último, Claudio González y Melina Brufman en uno de los Episodios cifrados en tango (foto gentileza de Tango Pulenta).

Publicado el 6-4-2010.