Vivito y coleando


Con un concurso de ensambles integrados por músicos jóvenes como gran novedad, el III Encuentro Tango para Músicos confirmó la sensación de que el género vive una de sus etapas más ricas en cuanto a variedad estilística y calidad interpretativa.

      "El tango está más vivo que nunca", dice el programa de mano. ¿Cuánto hay de verdadero en ese slogan del Encuentro Tango para Músicos? Es evidente que hubo épocas en que el género rioplatense fue mucho más masivo. Por otro lado, no parecen estar registrándose rupturas tan abruptas como las de los años '60. El tango tampoco mantiene el mismo carácter contracultural que tuvo a fines del siglo XIX. Sin embargo, quien tenga voluntad de bucear un poco en el panorama de nuestro folclore ciudadano descubrirá que la diversidad estilística actual difícilmente encuentre parangón en otro período. En ese sentido, el tercer encuentro, que culminó ayer en Buenos Aires, es una muestra condensada de ese abanico, formado por centenares de músicos jóvenes que combinan –aunque en proporciones variables– formación, entusiasmo, creatividad, talento y capacidad de autogestión.
      Tango para Músicos es un encuentro organizado por Tango sin fin, organización civil sin fines de lucro que busca promover el género a través de acciones educativas "de alto impacto". Sus creadores son dos músicos: el pianista Exequiel Mantega y la flautista Paulina Fain, ambos además compositores, arregladores y docentes de amplia trayectoria. En concreto, Tango sin fin viene organizando (en la Argentina y en Estados Unidos) el mentado encuentro, que consiste en una semana intensiva de clases, conciertos, peñas y charlas abiertas al público en general.
      Esta última edición incluyó como novedad el primer Concurso Internacional de Ensambles de Tango, algo así como un Mundial de Tango (en tanto música) pero limitado a agrupaciones cuyos miembros tengan un promedio de edad que no supere los 40 años y que se destacan por la calidad de la ejecución conjunta y por el nivel de innovación de las propuestas musicales. Los participantes fueron en total 57 ensambles de 9 países, de los cuales 10 finalistas compitieron anteayer presentando en vivo dos o tres temas en conciertos abiertos y gratuitos, ofrecidos en el Centro Cultural Kirchner (CCK).
      Tras esa instancia, resultaron elegidos cinco ganadores. Uno de ellos fue La Máquina Invisible, un quinteto de bandoneón, violín, piano, contrabajo y guitarra electroacústica, oriundo de Rosario y que experimenta desde la tradición en diversas direcciones. De la misma ciudad son los integrantes de la Orquesta Utópica, ya con una formación de típica y también coronada en la ocasión gracias a su poderosa interpretación de obras propias. Con un espectro que abarca formas del candombe, la huella, la zamba y la tonada, el Sexteto Murgier fue otro de los ganadores combinando los timbres clásicos del tango con guitarra y chelo. La Guardia Nueva, en tanto, consiguió idéntico halago desde una fórmula muy tradicional: la de tres guitarras abordando repertorio clásico pero con arreglos propios. Fue el dúo Sánchez-Martinini el que más sorprendió al interpretar tangos históricos pero con vibráfono y marimba, dos instrumentos atípicos para el género, en un show con ciertos condimentos humorísticos.
      En el camino (tras la competencia del sábado) habían quedado Alto Bondi, Alejandro Ziegler Cuarteto, 7 Días Tango, el trío Tessa-Ramírez-Cicerchia y Finisterre Tango.
      Además de la posibilidad de tocar ayer con entrada gratuita en la Sala Argentina del CCK (conciertos que fueron grabados en video HD a cuatro cámaras y que quedarán a disposición de los músicos como herramientas de difusión), como premios los ensambles ganadores recibieron cada uno $30.000 en efectivo y dos sesiones de asesoramiento (una sobre psicología grupal y otra sobre gestión cultural).
      El jurado estuvo compuesto por Ramiro Gallo, Diego Schissi, Julián Peralta, Juan Carlos Cuacci y Gustavo Margulies, todos reconocidos profesionales de la actividad musical tanguera. Sus decisiones no generaron la polémica que generan las de los jueces en el Mundial de tango danza, acaso porque todavía no hay tantos intereses en juego (es la primera edición, por lo que tanto la cantidad de competidores involucrados como el grado de difusión es mucho menor). En cualquier caso, es saludable que la competencia haya llegado de manera amigable al ámbito musical. El tiempo dirá si el concepto de competencia no entra en natural tensión con el de arte.


Sonidos con más rodaje

      El fin de semana también dejó buena música en vivo por parte de agrupaciones ad hoc y otras de trayectoria en la Sala Sinfónica (conocida vulgarmente como La Ballena Azul). El sábado, actuaron allí un ensamble de alumnos interpretando obras de Agustín Guerrero, el Quinteto de Diego Schissi y Escalandrum (la agrupación liderada por Daniel "Pipi" Piazzolla y pródiga en vientos).
      El domingo, el Quinteto de Agustín Guerrero y la orquesta El Arranque, en una jornada que dio mucho para escuchar, y para comentar... El primero, por su fusión entre recursos del tango con otros del rock y del jazz, particularmente a través de una suite sobre la estupidez que –esta vez– constó de 6 piezas, prologadas cada una de ellas por una poesía de Pablo Marchetti, recitada por él mismo con sugerentes (y diferentes) disfraces cada vez. La política se coló de una manera explícita cuando el propio Guerrero, sobre el final de su show, dijo: "Quiero agregar algo que me recomendaron que no diga. Pero lo voy a decir igual porque siempre digo lo que se me cantan las pelotas: ¡Viva el tango, viva Néstor Kirchner y su hermoso centro cultural!". Con esas pocas palabras el pianista, compositor y docente desató un lindo revuelo en el auditorio, dominado por la aprobación.
      El Arranque, en cambio, se destacó por lo estrictamente musical. La agrupación fundada por el contrabajista, productor y docente Ignacio Varchausky hace más de 20 años, brilló por la solidez de sus interpretaciones y arreglos, esta vez volcada mayoritariamente sobre piezas clásicas. No faltaron obras propias (como la milonga cantable Callando nos entendemos) ni las incursiones del cantor Juan Villarreal, pero fue en lo instrumental aplicado a un repertorio canónico que los siete músicos más se lucieron.
     El viernes, la Sala Argentina del CCK había sido ámbito para que 18 ensambles de alumnos del encuentro expusieran lo aprendido en la semana y un rato más tarde la Sala Sinfónica recibió los sonidos de un gran ensamble que interpretó obras de Diego Schissi, primero, y de dos agrupaciones permanentes, después: la Orquesta Típica Julián Peralta y el Nuevo Quinteto Ramiro Gallo.


Muchas voluntades asociadas

      Así se coronaron siete días en los que, hasta el viernes inclusive, 250 alumnos de diferentes nacionalidades tuvieron a su disposición un centenar de clases temáticas de amplio espectro que se desarrollaron en el Espacio Memoria y Derechos Humanos (ex-ESMA).
      Tango para Músicos cuenta con el apoyo del programa de Mecenazgo Cultural del gobierno porteño, así como del Sistema Federal de Medios y Contenidos Públicos (a través del CCK), del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos de la Nación (a través de los espacios de la ex-ESMA), de las Madres de Plaza de Mayo y de la Fundación Música Esperanza.
      A la hora de ponderar los alcances del encuentro, desde el escenario todos los músicos coincidieron en destacar el clima de alegre intercambio (más que de nociones unidireccionales) que caracterizó a esta edición.
      Guerrero, por ejemplo, tras definir lo que para él es el tango, aclaró que hablaba no sólo a nombre personal o de una agrupación, sino también de una generación. Más allá de que la pretensión puede sonar desproporcionada, se percibió en los auditorios un rango de edades muy homogéneo (superior a los 20 años e inferior a los 40 en casi todos los casos), así como un común compromiso con el desarrollo del tango hacia nuevos territorios.
      Varchausky, a su turno, opinó que se instala en el tango una rica diversidad de estilos. Algo que no es tan nuevo ni parece producto de modas o conveniencias económicas, sino más bien una tendencia de época. Una amplitud estética que, combinada con la energía propia de la juventud, habla de mucha vitalidad. Al menos en el plano de la producción.

Carlos Bevilacqua

En la imagen de arriba, uno de los conciertos del viernes. En en medio, los ganadores del concurso de ensambles junto a los miembros del jurado. Y abajo, la Orquesta El Arranque durante su actuación de ayer. Fotos de Mario Efron.

Publicado el 20-2-2017. 

PD sobre un desagradable episodio que habría implicado un intento de censura: https://www.facebook.com/permalink.php?story_fbid=1407222289298026&id=124807337539534

LA DEL ESTRIBO

¿Hay un baile más erótico que el de la bachata?