Una noche de pirotecnia guitarrística


Prominente figura del jazz fusión, el guitarrista estadounidense Scott Henderson deslumbró con su vertiginosa técnica durante el concierto que el sábado último dio en el ND Teatro, al frente de un trío que completaron otros dos virtuosos: el bajista Jeff Berlin y el baterista Billy Cobham.

      Scott Henderson es un producto típico del movimiento del jazz llamado "fusión", o para ser más precisos utilizando el término en inglés, "jazz fusion", ese movimiento que comenzó a fines de los años '60 con una pelota que se apuró en lanzar Miles Davis cuando se metió en terrenos que tenían que ver con los ritmos y la instrumentación del rock y el funk, baterías muy marcadas y guitarras, bajos y teclados eléctricos.
      Henderson visitó Argentina una vez más después de seis años y se presentó el sábado último en el ND Teatro de Buenos Aires con dos funciones de su "HBC, The Super Trio". "HBC" era por los apellidos de Henderson, del bajista Jeff Berlin y el baterista Dennis Chambers, pero tras la indisposición de salud de Chambers, fue reemplazada por otra "C" de la batería: nada menos que Billy Cobham, uno de los bateristas pioneros de la fusión, que tuvo una pequeña participación en aquel álbum seminal de este estilo, Bitches Brew, de Miles Davis, y que luego tocara también con el trompetista en Live Evil y A Tribute to Jack Johnson. Está claro que la decisión del relevo de Chambers no tuvo que ver con la idea de conservar la inicial del nombre del trío.
      Jeff Berlin, que completa el trío, es considerado uno de los instrumentistas más importantes en el bajo eléctrico dentro de este estilo de la fusión.
      Y siendo Henderson uno de los guitarristas más importantes en este género, el público pudo tener contacto con una especie de seleccionado de la fusión.
      Con algunas dudas por el lado del sonido y con Berlin transformado en una especie de maestro de ceremonias tal vez por su manejo del español, se disparó la cosa. Pero las dudas, pronto despejadas, no venían por el lado de los músicos, que atacaron con una gran carga blusera y, por qué no, rockera también.
      Es que Henderson toca con una fuerte distorsión controlada y con una catarata irrefrenable de notas, que por su velocidad y por un bajo que tal vez estaba un poco más fuerte de lo deseable, por momentos se hacía difícil de discernir. Está claro que lo de él no es la sutileza ni el contraste de dinámicas, más bien lo esencial en él son las imaginativas frases impecablemente diseñadas a una velocidad increíble. Sin duda, es uno de los revólveres más rápidos del Oeste, con todos los pros y contras que esto conlleva: al que le gusta el vértigo, lo tiene en vilo toda la noche, a quien le seduce el romanticismo o la finura de aquella nota exquisita, lo termina matando.
      Jeff Berlin provee la solidez que necesita Henderson en la base para volar a su gusto. Robusto, firme y a la vez dúctil, en este marco, era el navegador experimentado, que llevaba la nave a destino, marcando a Billy Cobham cada tanto algún detalle, siendo esta la única señal que el público podía percibir sobre la posible falta de ensayo derivada del reemplazo del baterista.
      Tal vez precisamente allí, en la percusión, haya estado lo más interesante de la reunión. Cobham, con 70 años ya cumplidos, tiene intacta no solo la energía sino también la sutileza y la creatividad que lo transformaron en uno de los bateristas más destacados. La soltura de sus brazos hace que todo parezca fácil, y combina la claridad en el sonido de los tambores con una dinámica que destaca acentos y una potencia que moviliza al trío.
      Se destacaron dos temas de Weather Report, Elegant People y Black Market y una versión funk de Come Together, de Lennon, durante el cual una de las cuerdas de Henderson no soportó la tensión y se cortó. Para darle tiempo a cambiarla, Berlin le pidió al público que nombrara cuatro notas. Le gritaron "La", Do", "Si" y alguna más, con ellas gestó un riff que Cobham comenzó a acompañar sin dudar un segundo, y terminaron armando una improvisación que duró unos 10 minutos, en la que Berlin cambiaba la tonalidad del riff , con saltos de dinámica y variaciones de todo tipo, algo que enloqueció al público.
      Cuando volvió Henderson, hicieron un par de temas más, para terminar en un bis infernal con Stratus, del primer disco solista de Billy Cobham, y el público "fusionero" aplaudió de pie un espectáculo sin fisuras.
      Como en política, lo que es revolucionario en un momento puede ser conservador en otra época. Y algo así le sucedió a la fusión. Hoy en día, el jazz tomó otros caminos y busca otras cosas. Preguntar si esos caminos y esas búsquedas son mejores o peores, es algo que ni siquiera el tiempo puede responder, pero, como en política, podría hasta dividir familias. Por eso, nos fuimos contentos por haber visto a tres instrumentistas totalmente fuera de serie, y sin hacer preguntas polémicas.

Willie Campins

En la imagen, Henderson, Cobham y Berlin durante el show del 23 de agosto en el ND Teatro. Foto de Marcelo Addax.

Publicado el 26-8-2014.

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