Noticias breves (junio 2014)


Talento autosuficiente
¿Piano solo? Para los usos de la música popular el del 3-6 en el Teatro Coliseo era un convite poco atractivo. Pero desde un principio Stefano Bollani dejó en claro que lo suyo es mucho más que técnica o erudición. El joven pianista italiano puede ligar piezas diversas con arrebatadas improvisaciones durante 25 minutos, despojarse de la banqueta con los pies para tocar parado o arrodillado, así como intervenir las cuerdas sin mediación de las teclas o cantar algunas de las piezas que toca. Más allá de su carisma, sus manos son como inagotables usinas de ideas por demás ocurrentes para el ritmo, la armonía y la melodía.

Hilarante antología
Con la excusa de las emisiones de una supuesta Radio Tertulia, Les Luthiers volvió a reponer éxitos de antaño en Viejos hazmerreíres, el espectáculo que el ya legendario grupo estrenó el 23-5 en el Teatro Gran Rex. Si bien usan algunas bases grabadas, Marcos Mundstock, Daniel Rabinovich, Carlos López Puccio, Jorge Maronna y Carlos Núñez Cortés vuelven a brillar como ejecutantes de los insólitos instrumentos por ellos mismos creados, cultores de un fino humor y cantantes de voces tan potentes como bien ensambladas. Los gags musicales seguirán en escena los viernes, sábados y domingos, hasta el 15-6, con entradas entre $150 y $500.

Volver a empezar
Tras varios años de actividad declinante, el Teatro IFT ha decidido encarar una etapa de refundación. En un comunicado, la comisión directiva del Idisher Folks Teatre admitió el alto déficit y las abultadas deudas que arrastran. Para revertir tal panorama, se despidió a todo el personal del teatro, se mantuvieron sólo los cursos (aunque en otra entidad judía), se construirán cocheras en el subsuelo de Boulogne Sur Mer 549 para obtener recursos y se reformarán las salas. Ubicado en el barrio porteño del Abasto, el IFT fue fundado en 1932 por inmigrantes judíos que pronto lo erigieron en baluarte del teatro independiente y la cultura popular.

Pasajeros en trance
El compositor estadounidense Steve Reich, maestro y representante de la vanguardia que dio origen al minimalismo repetitivo dentro de la música académica en la década del ‘60, se presentó el 22-6 en el Teatro Colón de Buenos Aires interpretando la obra Música para 18 músicos, compuesta en 1976.
Una ejecución impecable e inspirada de un grupo de músicos de varias nacionalidades, que incluyó cuatro pianos (uno a cargo del propio Reich), tres marimbas, dos xilofones, un vibráfono, cuatro cantantes, dos clarinetes, un cello, y un violín, hizo prácticamente levitar a un público en su mayoría muy joven.
La obra dura una hora sin interrupciones y está basada en patrones que se repiten con un tempo fijo durante toda la obra. Estos patrones actúan como matriz sobre la cual se "dibuja" un paisaje sonoro de una extraña belleza estática.
No es música para cualquiera. Se requiere cierto equilibrio zen, no sólo para tocarla sino también para escucharla. Pero aquellos que aprecian cierta abstracción meditativa pudieron acceder a una experiencia musical fuera de lo común. –Willie Campins


En la imagen, Les Luthiers en una de las fotos promocionales de Viejos hazmerreíres.

LA DEL ESTRIBO

¿Hay un baile más erótico que el de la bachata?