Oscar Alemán


      Oscar Alemán tuvo una vida de película. Nació en una familia pobre del Chaco en 1909. Desde muy chico mostró una habilidad excepcional como zapateador de malambo. Una habilidad seguramente estimulada por su padre, Jorge Alemán Moreira, guitarrista de música folclórica. De hecho, ya de chico, Oscar integraba un cuarteto de arte nativo que lideraba su papá y que completaban los otros dos hermanos de Oscar.
      Cuando todavía era muy chico, los padres de Oscar se vinieron a probar suerte a Buenos Aires. No les fue mal: el padre consiguió actuar en varios escenarios importantes. Pero la bonanza duró poco y entonces el papá de Oscar decidió probar suerte con sus hijos, esta vez en Santos (Brasil), como comerciante y artista, dejando a su esposa en Buenos Aires. La idea no resultó: los empleos que consiguió allá apenas alcanzaban para subsistir y, mientras tanto, la mamá de Oscar se enfermó y murió al poco tiempo. Como consecuencia, el papá de Oscar cayó en una depresión y terminó suicidándose. Para colmo, los hermanos se separaron y lo dejaron a Oscar, todavía niño, solo por las calles de Santos.
      Oscar la pasó bastante mal. Comía salteado y su ánimo no estaba para sonrisas. Todo empezó a cambiar cuando consiguió que le prestaran un cavaquinho, esa guitarrita de cuatro cuerdas típica de la música brasileña. Tenía tanta facilidad para la música que en poco tiempo se transformó en un virtuoso, no sólo del cavaquinho, sino también de la guitarra, el que a la larga sería su principal instrumento. Empieza actuar con el músico brasileño Gastón Bueno Lobo y forma un dúo llamado Los Lobos. Con Los Lobos volvió a Buenos Aires, para actuar aquí, ya con cierto renombre. En ese período trabajó con grandes artistas del tango como Elvino Vardaro y Enrique Cadícamo, y hasta se cruzó en algún estudio de radio con Carlos Gardel.
      En una gira que justo estaba haciendo por Buenos Aires, lo conoció el bailarín de tap Harry Fleming. Fascinado con Oscar Alemán, Fleming lo contrató para que se sumara a su compañía de gira por Europa. Una vez allá, Oscar Alemán siguió actuando como guitarrista con Bueno Lobo (su antiguo compañero brasileño), solo, y más tarde nada menos que con Josephine Baker, la cantante negra estadounidense que tuvo mucho éxito en Francia.
      Producto de su prolongada estadía en Europa, trabó amistad con Django Reinhardt, el genial guitarrista que creó el llamado jazz gitano. Esa amistad explicaría muchos de los parecidos entre la música de Reinhardt y la de Alemán. Fueron muchos los músicos europeos que tocaron en esa época con Oscar, que además empieza a tener sus propios grupos.
      En 1941 regresa a Buenos Aires, corrido por la ocupación nazi de París. Oscar era mulato y para “peor”, latino y artista. En los años '40 y '50 tiene un éxito formidable en la Argentina, grabando y actuando mucho. Por el ritmo contagioso de su música fue considerado el “rey del swing”. Cuentan sus biógrafos que “Oscar alternaba el cavaquinho, el ukelele, la guitarra y el contrabajo, junto con instrumentos de percusión como el pandeiro, las maracas, los bongós y la batería. Cantaba en castellano, portugués y francés. Además de zapatear, bailaba la rumba y otros ritmos tropicales”. Para muchos fue el primer gran showman del país, mucho antes de que se utilizara el término. Prueba de ello es que solía tocar la guitarra ubicándola del lado de su espalda, en una insólita demostración de habilidad.
      Es importante aclarar, además, que a lo largo de su carrera Oscar Alemán tocó no sólo jazz, sino también boleros, rumba, fox trot y música brasileña. Fue uno de los más importantes músicos que tuvo el jazz en la Argentina y, para muchos, el mejor guitarrista de la música nacional.
      Su vida fue reflejada con notable sensibilidad en un film documental llamado Oscar Alemán: vida con swing (2002), dirigido por Hernán Gaffet. Se trata de una película muy emotiva, pero que no se queda en el golpe bajo, tiene mucha información y filmaciones poco conocidas de shows del artista. Ahí se puede comprobar que, aún siendo un músico excepcional, Oscar nunca dejó de ser también bailarín y showman.

In the mood (Razaf-Garland) por Oscar Alemán y su quinteto de swing
Bésame mucho (bolero de Consuelo Velázquez) también por Oscar Alemán y su quinteto de swing
Delicado (Waldir Azevedo) por Oscar Alemán y su Conjunto de Jazz

Todas grabaciones realizadas en la década del 40, cuando Oscar ya estaba en Buenos Aires, para la compañía EMI-Odeón. 


Libreto del programa n° 11 de Melografías, emitido el 6-9-2011 por Radio Semilla, FM 106,7 MHz de la ciudad de Buenos Aires.

LA DEL ESTRIBO

"Ay diosito santo / bajámela del cielo / van pasando los años / y todavía la espero". (¡Puma not dead!)