La vigencia de un poeta esencial


Vida y obra de Homero Manzi, letrista clave de la época dorada del tango, aparecen reflejadas con singular eficacia en Manzi, la vida en orsai, el musical dirigido por Betty Gambartes que protagonizan Jorge Suárez y Julia Calvo.

      Homero Manzi, inserto en las raíces del radicalismo desde la cuna pero profun- damente peronista. Como guionista de cine, criticaba a Gardel por haberse prestado a una representación caricaturesca del gaucho, a una burda espectacularización del porteño, por no elegir argumentos que reflejaran la verdadera identidad nacional, por no buscar mejores libretos.
      Homero Manzi, uno de los fundadores de la mítica cooperativa cinematográfica Artistas Argentinos Asociados (responsable de La guerra gaucha, Su mejor alumno, El viejo Hucha, Pobre mi madre querida), pensada como herramienta defensora del cine nacional. Compositor en films como Los caranchos de La Florida y Tango! (primer film sonoro argentino). Al presidir SADAIC, mostró su preocupación por los derechos de los artistas. Santiagueño (nacido y criado en Añatuya, ciudad de la que su padre había sido intendente radical) nunca olvidaba su tierra natal, a la que llamaba "Añamía". Poeta cuya pluma y palabra redoblaban su belleza a través de su retórica política; subversivo en plena década infame, fue expulsado del radicalismo por sus ideas "radicales". Docente de literatura e historia, intelectual preocupado por la popularidad del arte y por la identidad nacional.
      Si el espectáculo que nos ocupa rescata la figura y la obra de Manzi a través de sus composiciones musicales, ¿por qué no empezar a describirlo a través de su poética tanguera? Porque cada aspecto de la vida del escritor, y fundamentalmente sus expresiones artísticas (guiones, letras, adaptaciones), estuvieron determinadas por un profundo compromiso político con la cultura nacional y popular; y es esa característica fundamental la que Betty Gambartes logra emular con magistral poesía en Manzi, la vida en orsai. Con ejecución musical en vivo, a cargo de Damián Bolotin (violín), Gabriel Rivano (bandoneón) y Diego Vila (piano), este último responsable de arreglos y dirección musical, la elección de tangos escritos por Manzi nos sumerge en una época tan breve como fue la vida del artista, pero tan intensa como su compromiso con la coyuntura que lo vio brillar y apagarse todavía joven.
      El espectáculo articula diferentes postales de la vida del poeta, estructuradas visualmente a través de una excelente puesta de luces. Así se construye un universo con matices oníricos que remiten a un pasado actualizado en cada entonación, como en un ritual cuya función social es actualizar el mito del artista comprometido con su época. En tonos que van del azul al rojo y sobre un escenario cuyo fondo está diseñado en original fragmentación, se desarrollan los encuentros entre el poeta y su amante, Nelly Omar. En esos roles, Jorge Suárez y Julia Calvo logran construir una pareja en perfecta sintonía, brindando escenas de gran emotividad, al representar el dolor y la pasión de un romance prohibido (se conocieron estando los dos casados, ella dejó todo por él, pero él nunca se separó). Estamos frente al gran poeta y la exquisita cantante pero a la vez, asistimos a sus cotidianeidades, a las discusiones, a las frustraciones que permiten una plena identificación del espectador. Las actuaciones oscilan entre el realismo y el grotesco, en perfecta coherencia con el gusto de Manzi por lo popular. Las interpretaciones de Suarez y Calvo sorprenden en el primero por no haber manifestado antes tal talento musical; en el caso de ella, supera lo demostrado en otros musicales, articulando una voz privilegiada con una composición verosímil, matizada con un atinado melodramatismo. Cabe destacar que su trabajo no acompaña, sino que coprotagoniza, construyendo un soporte fundamental de la obra, del mismo modo que Nelly fue fundamental para Manzi durante los siete años que estuvieron juntos.
      Entre los personajes que completan la pintura biográfica del poeta, sobresale la sutil y profunda composición que el actor Néstor Caniglia realiza al componer a Cátulo Castillo y Aníbal Troilo. Vínculos que ilustran la concepción que el artista tenía de su propio trabajo y de la responsabilidad social que este implicaba. Homero Manzi afirmaba que no podía escribir nada que no hubiera vivido; y si en su poesía hay siempre una emotiva evocación del pasado, Betty Gambartes, Diego Vila y Bernardo Carey (responsables del libro original) utilizan en esa dirección a los personajes mencionados y del mismo modo narran su vida. Manzi, la vida en orsai es un trabajo hecho a partir de fragmentos, situaciones y recuerdos que aparecerán frente al espectador de la mano de Ninguna, Mano blanca, Viejo ciego, Malena, Fuimos, Sur, Fruta amarga, Milonga del 900 y Gota de lluvia, entre los más logrados.
      Manzi quería saber si había podido llegar a la gente, y desde ese interés afirmaba lo siguiente: "La cultura popular tiene que ser una política de Estado porque es la única manera de preservar nuestra identidad". Este espectáculo podría responderle: "Sí, barbeta (como le decían cariñosamente sus amigos), todavía seguís llegando".

Larisa Rivarola

Manzi, la vida en orsai se ofrece los jueves y viernes a las 21, los sábados a las 20 y 22:30 y los domingos a las 20 en el Teatro La Comedia, Rodríguez Peña 1062 (CABA).
 
En la imagen, una escena de la obra. Foto de Uri Gordon.
 
Publicado el 27-7-2013.

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