Simpleza, profundidad y talento


En Villa Argüello, la coreógrafa y directora Celia Argüello Rena logra conmover al representar algunos ejes centrales de la identidad cordobesa a través de las secuencias desplegadas por siete talentosos bailarines.

      En el primer piso de un club de barrio aparece representado un pueblo, su plaza, sus bailes, sus amores, amistades, dolores, alegrías. Podría llamarse como la obra, Villa Argüello.
      Una mujer se desdobla. Una bailarina que actúa casi como un referente, puesto en escena para provocar una infinita creación de significados a través de cuerpos que pugnan, como en una bizarra competencia, por demostrar quién mejor interpreta al cordobés o la cordobesa típic@. Pero esta es sólo la anécdota argumental.
      Para dar cuenta de la experiencia que quien suscribe tuvo el sábado último como espectadora en una asociación vecinal del barrio porteño de Villa Crespo, simplemente debemos mencionar el subtítulo que acompaña el nombre del espectáculo, y que a continuación cito: “Espacio de evocación a un mundo cordobés”. Y su directora, Celia Argüello Rena, evidentemente sabe cómo rememorar espacios, sabores, olores, tiempos y sujetos. Con bella originalidad lo hace a través de los desplazamientos, el sonido que produce la suela de los borceguíes y zapatos en el mosaico, el color de un vestuario delicadamente seleccionado, el juego con las asimetrías a la hora de formar parejas de baile (siendo cuatro bailarines y tres bailarinas quienes conforman el elenco), la gestualidad de los performers y el juego verbal que desarrollan, la manipulación de una mínima escenografía y la demanda constante a un espectador que es pretendido activo y con capacidad de identificar e identificarse en los diferentes recuerdos que la obra presenta.
      El espectáculo ideado por la misma directora merece ser visto y disfrutado no sólo por lo novedoso de su propuesta en cuanto a la escenificación de la nostalgia desde lo formal, sino por la calidad con que esto es realizado, tanto desde su mentora como por l@s siete intérpretes. Cuerpos que se desenvuelven con idéntico talento, diferentes, pero que logran en ese marco heterogéneo representar de manera uniforme lo que podríamos llamar la ontología de lo cordobés.
      Así es que poco importa si el espectador conoce o no a la principal representante de nuestra región Centro, pues allí nos sumergimos; poco a poco aparecemos en la provincia mediterránea, llevados por cuerpos que danzan al ritmo del cuarteto pero también del silencio, y vale remarcar esto último como un gran acierto y una apuesta riesgosa. La ausencia de sonido nos obliga a elaborar nuestro propio referente, uniendo pasos con movimientos de polleras, con calzado que fricciona el piso y brazos que giran, siendo partícipes durante 50 minutos de un mundo que imaginamos ameno, lejano, escuchado, abierto y en espera de ser completado cada noche, en cada función.

Larisa Rivarola

Ficha técnico-artística:
Idea: Celia Argüello Rena. Intérpretes: Pablo Castronovo, Josefina Gorostiza, Andrés Molina, Teli Ortiz, Jimena Pérez Salerno, Ollantay Rojas, Diego Rosental. Vestuario: Estefanía Bonessa. Escenografía y diseño de luces: Agnese Lozupone. Música original: Alfonso Barbieri. Diseño gráfico: Wearepasto.com. Asistencia general: Macarena Orueta. Producción: Juan Pablo Gómez. Dirección: Celia Argüello Rena.

N. de la R: Villa Argüello se podrá ver todos los sábados de mayo, a las 20, en la Asociación Vecinal General Benito Nazar, Antezana 340 (CABA). Entrada: $60 (estudiantes y jubilados, 45). Informes y reservas: reservasvillaarguello@gmail.com

En la imagen, un pasaje de Villa Argüello. Foto tomada del Facebook de la obra.

Publicado el 1-5-2013.

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De nuestra serie “Temas calientes”: ¿en la balada jazzera I’m misbehaving la protagonista va a menos? ¿Estamos ante un caso de incentivación o soborno?