El tiempista del jazz


A punto de cumplir 92 años, falleció esta semana el pianista estadounidense Dave Brubeck, figura central en la historia del jazz, al que supo introducirle nuevos patrones rítmicos desde fines de los años ’50. Sus innovaciones fueron a la vez sofisticadas y accesibles para públicos masivos.

       La mala noticia llegó el jueves pasado, junto con la nube tóxica, el diluvio y la consabida medida cautelar: el día anterior había fallecido Dave Brubeck, el pianista que en 1959 burló los preceptos del marketing al editar un disco que en pocas semanas se convertiría en un éxito comercial a partir de fórmulas rítmicas innovadoras. En el librillo de una de las últimas ediciones argentinas de Time out (aquel famoso álbum) el divulgador Steve Race observa que hasta ese momento el jazz había experimentado con todo, menos con los ritmos. "Dave Brubeck, que ya era pionero en muchos otros campos, fue el primero en explorar los inciertos mares del compás compuesto. A decir verdad, algunos músicos experimentaron antes que él dentro del compás del vals, particularmente Benny Carter y Max Roach. Pero Dave fue más allá, al encontrar compases todavía más exóticos", señala Rice.
      El tema más difundido de Time out es Take five. Paradójicamente, el único no compuesto por Brubeck, sino por el saxofonista del cuarteto, Paul Desmond. Ese tema presenta un rasgo inédito: está escrito en 5 por 4, o sea en un compás de cinco negras. Ni binario, ni ternario en ninguna de sus posibles fórmulas. El efecto que provoca ese ritmo es, como su fórmula, atípico, pero no por eso deja de tener swing.
      El propio Brubeck aclara en el mentado librillo que la idea de crear un hit a partir de aquellos experimentos con los ritmos ni siquiera se había cruzado por su mente ni por las de Paul Desmond (saxo alto), Joe Morello (batería) y Eugene Wright (contrabajo), sus compañeros de cuarteto. "Alguien seguramente podrá analizar científicamente qué fue lo que cautivó tanto al público. Yo nunca podré. Lo que intuitivamente creo es que fue una azarosa combinación de melodías atractivas, ritmos insistentes y el clima que generan esos ritmos", opina el pianista.
      El otro tema que trascendió más allá del disco fue Blue rondó a la turk, cuya estructura rítmica también es novedosa. Su nombre ya habla de un eclecticismo muy particular, y que tiene una genealogía explicitada por los mismos músicos. Según cuentan, en 1958 (un año antes) realizaron una gira por Oriente Medio e India con la formación de Brubeck, pero no se limitaron a mostrar lo que llevaban sino que tocaron con músicos de cada uno de los países que visitaron. "Morello deslumbró a los percusionistas hindúes –contó Dave– con su habilidad para responder el ritmo de la tabla; y yo me sentí muy intrigado con el patrón rítmico de 9/8 que escuché en las calles de Estambul. Combinando ese patrón de 9/8 con la forma clásica del rondó y el blues surgió Blue rondó a la turk".
      El pianista también recuerda en ese texto que el LP desafió todas las predicciones de los expertos y, en vez de transformarse en un mero disco de culto para otros músicos, pronto se convirtió en uno de los preferidos por el público en general. Contradiciendo, además, la falta de interés que en un principio mostraron la compañía grabadora (Columbia Records) y los críticos de jazz, reacios a las novedades del disco.
      El tiempo, esa misteriosa dimensión en la que transcurre toda música, siempre fue un asunto central para Brubeck. No casualmente, seis de sus discos incluyen la palabra "tiempo" en sus títulos: Brubeck's time (1954), el mentado Time Out (1959), Time further out (1961), Countdown time in outer space (1963), Time changes (1964) y Time in (1966), según recuerda el periodista Diego Fischerman en su nota del jueves pasado en el diario Página 12.
      Brubeck había nacido en San Francisco en 1920, hijo de una madre pianista y hermano menor de dos estudiantes de música clásica. Acaso por influencia de la familia, empezó a estudiar piano y chelo desde niño. Siguiendo los consejos de su maestro, el compositor frances Darius Milhaud, a fines de los '40 ya estaba decididamente volcado al jazz. Su carrera dentro del género fue larga y prolífica. De todas sus formaciones, la más famosa fue el cuarteto, que durante ocho años logró mantener la misma formación con la que grabó Time out. El jazz también lo tuvo a Dave como inquieto creador en otros formatos y en cruces con diversos artistas, pero además fue un personal intérprete de otras tradiciones, como las del folclore del sur estadounidense, la música de obras teatrales y hasta de películas de Disney, en el disco Dave digs Disney.
      En su blog, Fischerman sintetiza así los aportes de Brubeck a la música popular: "La complejidad. El estilo. La elegancia del fraseo. La fluidez. El riesgo. La falta de declamación. La polifonía y el swing. Debussy, y el Oriente, y las tradiciones musicales norteamericanas, leídos desde la estética más cosmopolita. Un cuarteto ejemplar. También, el sonido de una época. Y el sonido que trasciende una época". Por eso, discos como Time out (en inglés, tiempo muerto, recreo o respiro) siguen dando material para analizar y disfrutar.

Carlos Bevilacqua

Publicado el 9-12-2012.

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