Registrando la inspiración (2ª parte)

      ¿Cuánto se retoca lo que se graba?
      Bueno, bastante. Se retoca en pos del perfeccionamiento ese del que te hablaba, que también va enfriando. Durante la mezcla se aplican diferentes efectos a los sonidos, como el delay o la cámara, que es la simulación de un ambiente. La reverberación de las voces estuvo muy de moda en los ’50, volvió a usarse en los ’80 con la música pop y el tecno, después en los ’90 se trabajó muy en seco y ahora de nuevo se están usando mucho. Pero cámaras siempre se usaron, porque una voz, por ejemplo, no puede estar totalmente seca, necesita recibir ese símil a la reverberación de un ambiente que da la cámara.
      ¿Qué tipo de vínculo debe darse entre el técnico y el artista?
      Para mí tiene que darse una química que derive en confianza. Lo ideal es que se genere una alianza bien fuerte, un lazo de trabajo no exento de emotividad. El artista que va a grabar es como la mujer que va a parir. Imaginate la importancia que tiene para ella el ginecólogo.
      ¿Y cómo es el vínculo en la realidad diaria?
      Y, hay de todo. Muchas veces los músicos nos consideran como a meros empleados burocráticos, como si no tuviéramos incidencia en el resultado final. Muchos músicos también siguen demasiado preocupados por los "fierros", atentos a los micrófonos que uno usa para grabarlos, por ejemplo. Y si bien la tecnología es importante, no es suficiente para lograr un buen disco.
      ¿Conviene que el técnico de grabación sea músico?
      Depende. Si es un músico frustrado que empieza esta carrera como un remedo de lo suyo o como un trabajo más, empieza mal. Ahora, si sabe valorar el oficio en su justa medida, el ser músico le suma. En este sentido, hay un caso paradigmático, el de Jorge “Portugués” Da Silva, que era saxofonista y, en los años 60, tras sufrir un accidente automovilístico, perdió un pulmón y no pudo tocar más. Entonces empezó a trabajar como técnico. Por su sensibilidad y por su profesionalismo, hizo una carrera impresionante.
      Igual, yo creo que si te dedicás a esto en serio, con los años, si no eras músico, te convertís en músico. Porque lo técnico tiene que ver con lo acústico y con lo electrónico. Pero todo va siempre sobre un eje artístico.
      ¿Cuántas veces se graba un mismo tema?
       Lo ideal sería que se grabe una sola vez, pero en general se graba más de una vez al menos alguna de las partes. Para evitar que el músico me pida repetir una y otra vez la grabación de un mismo tema, yo desarrollé un sistema de ensayos previos en el estudio que permite que los músicos lleguen más entrenados y cohesionados a la sesión de grabación propiamente dicha.
      ¿Cuánto tiempo lleva grabar un disco?
      Eso depende mucho. Hoy en día un disco de rock demanda al menos 80 horas de trabajo, en parte porque se graban los instrumentos de a uno, lo cual para mí es un error. Pero es algo que varía mucho según los géneros y el tipo de música que hace cada grupo. El disco de un trío de jazz instrumental, por ejemplo, se puede grabar todo en doce horas como mucho porque, como es una música en la que es muy importante la interacción entre los músicos y además los tiempos son más libres, tienen que grabar todos juntos. Y la mezcla es muy conceptual, así que no la puede hacer cualquera.
      En líneas generales, un disco de tango también se graba más rápido que uno de rock, aunque con la particularidad de que suele incluir una voz. Las grabaciones de folclore por un lado son más sencillas de grabar que las del rock, pero por otro lado tienen mucho de visceral, que es algo difícil de atrapar en una grabación. 

      ¿Cómo incidió en tu oficio la generalización de la tecnología digital?
      Con el disco de vinilo la industria estaba totalmente regulada. Sólo existía una piratería residual a través de la copia del LP en casete. El disco entraba a grabarse en un estudio y salía grabado de ese mismo estudio al mes o a los dos meses. No se grababa en computadoras sino en cintas. Había técnicos encargados de la grabación en general y en algunos casos especializados en géneros. Todo eso se diluye al aparecer la piratería masiva que viene con el CD. Las compañías discográficas ya no tienen los ingresos que tenían y cada músico tiene que ocuparse de hacer su propio CD. Los técnicos nos quedamos sin esa fuente de trabajo de las grandes compañías, pero además, como se impuso la tecnología digital, tuvimos que aprender a usarla. Hoy cada disco se graba en diferentes estudios. Por lo general, se empieza a grabar en un estudio más o menos grande y se termina de grabar en otro más chico. Como resultado, hay muchos más estudios pero no tan imponentes. Y las compañías de renombre histórico contratan sólo a artistas híperconocidos tipo El Chaqueño Palavecino, para vender también los shows, porque sólo con la venta de los discos no cubren los costos de grabación.
       Una ventaja de esta época es que para el técnico debe ser más factible conectarse con el artista durante la grabación.
      Claro. Hoy hay mucha más conexión. En aquellos años de mucho trabajo yo los conocía el mismo día que entraban al estudio y mientras grababan me confundía los nombres, porque en una misma semana tal vez grababa a cinco bateristas distintos.
      ¿Cómo te formaste?
      Fui muy autodidacta. En el '82 hice curso de grabación de un año con el grupo MIA de Lito Vitale, que era lo único que había en esa época. Unos años después arrancó David Lebón con su escuelita. Después aprendí mucho en Moebio con Carlos Piris, una de las personas que más saben de acústica. Por lo demás, me formé también leyendo en la web y estudiando por mi cuenta música, armonía y acústica.
      ¿Qué opinás de los lugares que hay ahora para formarse como técnico?
      Ahora hay muchas más opciones: está la Universidad de Lanús, la de Tres de Febrero, hay escuelas privadas... Como sustento científico, son buenas carreras, los egresados salen con conocimientos más solventes que los que teníamos nosotros cuando empezamos, pero la diferencia es que ahora para formarte en la práctica tenés que armar tu propio boliche y conseguir trabajo, lo cual es muy difícil.
      Mucho se habla de los "míticos Estudios ION". ¿Por qué fueron tan importantes para la música popular?
      Porque ahí se grabó mucho. ION es la historia misma de la grabación argentina. Tiene un peso específico que se remonta a comienzos de los años '60, porque ahí grababan todos los artistas de Microfón, muchos artistas independientes y todos los artistas que las grandes compañías (EMI Odeón, CBS y RCA) no daban abasto a grabar en sus propios estudios. Entonces ahí grabaron músicos de rock, de tango, de folclore, de jazz, de todo. En los '80 aparecen Panda y Moebio, que le quitan algo de trabajo a ION, pero tenía tanto que igual siguió trabajando mucho. Hoy el edificio de ION fue declarado patrimonio cultural de la ciudad y es donde se graban los capítulos de Encuentro en el Estudio, el programa musical de Canal Encuentro, justamente con el Portugués Da Silva en los controles.

Carlos Bevilacqua

En las imágenes, Oscar Magariños poniendo manos a la obra. Foto cedida por el entrevistado.

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