Aníbal Troilo


      ¿Quién fue Aníbal Troilo, alias Pichuco? ¿Por qué fue tan importante en la historia del tango?
      Lo primero que hay que saber sobre Troilo es que fue bandoneonista, uno de los mejores gracias a un aprendizaje más intuitivo que académico. Tomó clases de adolescente, pero relativamente pocas. Pichuco tal como lo conocemos hoy, ese mito del tango, se hizo básicamente en la práctica, en la manipulación del fueye por placer durante horas y horas. A propósito de sus comienzos, recomendamos un cortometraje muy logrado y muy poético llamado Los guardianes del ángel.
      A tal punto Troilo se transformó en un símbolo del bandoneón que Julián Centeya lo empezó a llamar “El bandoneón mayor de Buenos Aires”, una denominación que se impuso y que todavía se usa. Ese mote, sin embargo, se justifica no tanto en su técnica bandoneonística o en su expresividad con el instrumento (que sin dudas las tenía), sino en su trabajo como director de orquesta. Fue al frente de su propia orquesta, casi sin interrupciones entre 1937 y 1975, o sea durante 38 años, que Troilo dejó un legado trascendente para la historia del tango.
      En lo esencial, Troilo fue tradicionalista. No tocó la conformación instrumental de la orquesta típica: una línea de bandoneones, otra de violines, un piano y un contrabajo. Sí innovó en cuanto a rítmicas y armonías, pero no demasiado, al menos sin llegar a rupturas como las de Piazzolla. A propósito de Piazzolla, Ástor fue de joven uno de los bandoneones de Troilo. Pichuco, que percibió su talento, le empezó a encargar arreglos. Pero muchos de esos arreglos eran rechazados por Troilo porque los consideraba demasiado audaces, en general con el argumento de que atentaban contra el baile.
      Troilo fue además un inspirado compositor. De su autoría son La trampera, Milonguero triste, Nocturno a mi barrio y Responso (instrumentales), así como cantables para los que se asoció con algunos de los mejores letristas de toda la historia del tango. Algunos ejemplos: con Enrique Cadícamo escribió Garúa y Pa' que bailen los muchachos, con José María Contursi Toda mi vida, con Cátulo Castillo Desencuentro, María, Patio mío, Una canción y La última curda, y con Homero Manzi Sur, Romance de barrio y Che bandoneón
      Recordemos que la Orquesta de Troilo explota, tiene su época de auge, en los cuarenta, que es la época de oro del tango como baile social. “La” salida del sábado a la noche, en esa época, era ir al club o al salón a milonguear. En ese contexto, la orquesta de Troilo era una de las más demandadas y, acaso, la más valorada por los bailarines.
      Al respecto, es interesante la analogía que hace el historiador Blas Matamoro, cruzando un análisis meramente musical con otro sociológico. Dice Matamoro: “Troilo empieza, como todo el mundo, siendo el gobernante de una orquesta gregaria, con su particular ritmo, con la particularidad de tener contrapuntos para los solos del primer bandoneón y variaciones sobre la primera melodía expuesta. Pero va evolucionando después hacia una variante menos rígida que la de Julio De Caro. La orquesta de Troilo tiene roles transferibles de un grupo a otro de instrumentos. El piano es generalmente rítmico, pero goza de algunas frases de solismo melódico; los bandoneones son generalmente melódicos o sostenes del armazón armónico, pero asumen a veces una función de marcación rítmica. La orquesta decareana, rígidamente jerárquica, es aristocrática, última expresión de un público de índole patricia. En cambio, la orquesta de Troilo tiene roles intercambiables y suena como un conglomerado más democrático, en cierto modo reflejo del público que lo baila en ámbitos sociales de consistencia igualitaria”. Esos ámbitos serían los clubes, llenos de gente de todas las clases sociales, sobre todo de las capas medias, a diferencia del llamado “cabaret alvearista”, de los años 20, donde tocaba mucho De Caro.
      Vamos a trasladarnos imaginariamente a la antigua sede social del Club Atlético San Lorenzo, ahí en Avenida La Plata y Las Casas, para ver, gracias a la música, cómo se arman las parejas, acunadas por la música de la Orquesta de Aníbal Troilo, ahí arriba sobre un escenario de madera. Los muchachos de Pichuco harán:

Yuyo verde (Domingo Federico - Homero Expósito)
Naranjo en flor (Virgilio y Homero Expósito)
Flor de lino (vals de Homero Expósito y Héctor Stamponi) 

En la imagen, Aníbal Troilo.


Libreto del programa n° 19 de Melografías, emitido el 1-11-2011 por Radio Semilla, FM 106,7 MHz de la ciudad de Buenos Aires.

LA DEL ESTRIBO

"La milonga y el vals son como zonas francas entre el tango y el folclore". (Santiago Giordano)