Una compañía de alto vuelo

Encantador de principio a fin, el espectáculo de danza aérea que la compañía de Brenda Angiel presentó el jueves pasado logra crear una nueva poética para el tango con los protagonistas sujetos a una soga elástica. Volverá a ofrecerse, en forma gratuita, los próximos dos jueves en el remozado anfiteatro de Parque Centenario.

      Quien no haya visto antes ninguna creación de Brenda Angiel puede mostrarse reacio a una obra que se anuncia desde el programa como tango aéreo. Ajeno a las estilizaciones "for export" del tango de escenario, el público local suele preferir el tango al piso, bien tradicional. Pero si ese hipotético espectador logra vencer su prejuicio acercándose alguno de los próximos dos jueves al anfiteatro del Parque Centenario, a las 9 de la noche, probablemente troque ese escepticismo por un fervoroso reconocimiento a la creatividad de la directora y a la versatilidad de los intérpretes.
      Los bailarines de 8cho, la obra en cuestión, desafían la ley de gravedad al moverse atados por una soga elástica sujeta al techo del escenario. Mantienen siempre una fuerte relación con el piso, pero apenas saltan o se dejan estar, leves, adquieren el don de volar. Lo más interesante del caso es que se valen de ese gracioso recurso para seguir bailando, ya en el aire. Así como por falta de costumbre las primeras imágenes pueden resultar demasiado exóticas, abren un campo casi virgen para una serie de efectos, juegos y reformulaciones de los movimientos clásicos del tango. Los auspiciosos resultados son posibles no sólo gracias al ingenio de Angiel, una argentina formada en Buenos Aires y Nueva York con grandes maestros de la danza, sino también por la extraordinaria capacidad de los bailarines: Ana Armas, Pablo Carrizo, Mauro Dann, Viviana Finkelstein, Juan Leiba, María Luján Mínguez, Cristina Tziouras y la propia Angiel deben dominar tanto la técnica del tango y como la de la danza aérea.
      Gracias a ellos, el público puede reflexionar sobre el peso del rol conductor en la pareja de tango al sopesar cómo interactúan un hombre colgado con una mujer libre y viceversa. O, menos racional, dejarse llevar por las sensaciones que provocan las poéticas imágenes que van armando los bailarines. De todo, una moraleja parece evidente: la esencia de cualquier arte, además de subjetiva, es una materia maleable.
      La dinámica del show está sustentada a su vez en una música oportuna, rica en matices y en buena medida generada en vivo por un sexteto que a los timbres habituales del tango le suma la fuerza rítmica de una batería y los colores de un vibráfono. Unos pocos segmentos son musicalizados sólo con grabaciones y en algunos casos éstas son intervenidas por los músicos. Como impensado complemento de un show redondo, el cantor Alejandro Guyot (34 Puñaladas) entrega periódicas muestras de su talento entre los cuadros bailados (la gran mayoría) y los instrumentales (apenas un par). Hasta la poesía, esa faceta del tango ponderada pero retaceada sobre las tablas, tiene un lugar de privilegio en 8cho cuando Guyot recita fragmentos de letras alusivas al aire, a los vuelos y a las caídas. La dirección musical de todo el espectáculo es mérito de Juan Pablo Arcangeli –además contrabajista del sexteto– y de Martín Ghersa.
      Apenas como un detalle de acabado, podría cuestionarse la notoriedad que cobran las transiciones de alrededor de 40 segundos entre un cuadro y otro, demasiado vacías respecto de las acciones que separan. Lo cual no incide en el ritmo general de la puesta, por demás ágil.
      El auditorio, de gran capacidad, con butacas anatómicas y una pendiente óptima para la visión, es otro factor que coadyuva al disfrute. A pesar de estar al aire libre, no hay luces circundantes que distraigan o corten el clima de función, ya que el semicírculo de plateas está ubicado en medio del parque y unido al escenario por altas paredes que lo aíslan del resto del mundo, aunque no de los árboles más altos y del cielo estrellado, ese que tan bien rima con nuestro afán de volar.
      El show descripto forma parte del ciclo de espectáculos gratuitos "Aires Buenos Aires" que organiza la Secretaría de Cultura del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires durante el verano. La programación completa de ese ciclo está disponible en http://www.airesbuenosaires.gob.ar/home10/web/es/index.html

Carlos Bevilacqua

Para agendar: 8cho, de la compañía de danza aérea de Brenda Angiel, los jueves 21 y 28 de enero, a las 21. En el Anfiteatro del Parque Centenario, Av. Lillo y Leopoldo Marechal, CABA.

En la foto: Ana Armas y Pablo Carrizo. Tomada por Carlos Furman.

Publicado el 18-1-2010.

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