Adiós a la inocencia


Avenida Q, el musical del circuito off-Broadway, propone una visión realista y a la vez esperanzada de las dificultades cotidianas. Lo hace a través de un lenguaje inusual: el de marionetas para adultos, manejadas por actores que además las hacen cantar y bailar. La obra se reestrena hoy en el Paseo La Plaza.
     
      Se sabe: el musical no es para cualquiera. Son muchos los que encuentran su lenguaje demasiado naïf o anticuado. El de referencia, a su vez, tiene la particularidad de ser protagonizado por marionetas que –contra lo usual– no se dirigen a los niños. Los personajes son pobres diablos tratando de sobrevivir o, en el mejor de los casos, buscando realizarse. La forma en que se expresan es descarnada, sincera, con todo el cinismo que caracteriza a nuestros tiempos. Lo cual no impide que en algunas letras predomine una visión esperanzada, o al menos pro-activa, de la vida. Por eso, quienes tengan una mirada crítica de la sociedad contemporánea y simultáneamente conserven cierto espíritu infantil pueden pasarla muy bien como espectadores de Avenida Q.
      La trama presenta a un joven recién graduado que arriba a la gran ciudad con unas intenciones de progreso que pronto chocarán con dificultades varias. En sus vicisitudes se relaciona con los excéntricos vecinos que lo rodean: una “asistente de maestra jardinera”, un comediante desempleado, su dominante novia japonesa, un vago querible, un empresario sospechosamente reacio a las relaciones heterosexuales, un portero malhumorado, un adicto a los sitios porno y hasta algunos seres fantásticos, como los “ositos de las malas ideas” (algo así como los malos consejeros que todos llevamos dentro).
      Si bien las marionetas son movidas por actores que les dan sus voces a la vista del público, el artificio no pierde encanto en ningún momento. Porque cuando la mirada del espectador se desvía hacia el actor, éste refuerza la situación dramática con gestos faciales y corporales. En esos exigentes roles son fundamentales las actuaciones de Mariano Chiesa (como Rod, protagonista masculino), Germán Tripel (como Brian) y Silvana Tomé (como Chow Fan). La protagonista femenina (Kate) será interpretada en esta nueva etapa por la actriz Natalia Volonnino en reemplazo de la talentosa Melania Lenoir, quien debió dejar el elenco de Avenida Q para asumir un rol protagónico en otro gran musical estrenado esta semana: Chicago.
      El libro del estadounidense Jeff Whitty fue sabiamente adaptado para la ocasión por Natalia del Castillo y Santiago “Tato” Fernández, a su vez directores generales de la obra. Desde lo técnico, la puesta también resulta lograda, con una escenografía casi permanente pero dotada de algunas variantes ingeniosas.
      Este musical surgió en 2003 del llamado off-Broadway, o sea del circuito de obras menos comerciales de ese barrio neoyorquino, famoso por su concentración de teatros.
      Avenida Q estará en cartel de miércoles a domingos en la Sala Pablo Neruda del Paseo La Plaza (Corrientes 1660) hasta el 28 de noviembre. Los miércoles y jueves a las 20:15, los viernes y sábados a las 21 y los domingos a las 20. Las entradas oscilan entre los 80 y los 120 pesos. Hay más información sobre la obra en http://www.avenidaqelmusical.com/

Carlos Bevilacqua


En la imagen: Tod, el personaje principal, animado por Mariano Chiesa (foto de Tino Raimondi).

Publicado el 4-11-2010.

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